Temperatura media o alta
Sol o sombra ligera
Medio, ligero, bien drenado
Riego moderado
Hoja caduca o semicaduca
Difiere según la especie
Vainas planas

El género Bauhinia, que en viveros y catálogos aparece con frecuencia mal escrito como Bahuinia, agrupa árboles y arbustos tropicales y subtropicales de la familia de las leguminosas cuya seña de identidad es la hoja: bilobulada, dividida hasta la mitad o más por una escotadura central, con forma de pezuña de vaca o de mariposa según a quién se le pregunte. Es un carácter tan constante que basta para identificar el género de un vistazo, sin flor ni fruto.

Ese detalle explica también el nombre. Linneo lo dedicó a los hermanos Bauhin, Jean y Gaspard, botánicos suizos del siglo XVI, y la hoja de dos lóbulos gemelos unidos por la base es la alusión. Las especies cultivadas se conocen popularmente como árboles orquídea, por la forma de sus flores, grandes, de cinco pétalos desiguales y con los estambres arqueados hacia fuera, que efectivamente recuerdan a una orquídea.

Cómo reconocerlas

Todas las Bauhinia comparten la hoja bilobulada, con nervadura palmada que sale de la base y con los dos lóbulos más o menos separados según la especie: en unas la escotadura llega casi al pecíolo y parecen dos hojas soldadas, en otras es apenas una muesca. El follaje puede ser caduco o semicaduco, y ese comportamiento depende tanto de la especie como del clima: en inviernos suaves muchas conservan parte de la hoja, en inviernos fríos la pierden por completo.

Las flores son el atractivo principal. Son grandes, de textura delicada, con cinco pétalos de los que uno suele estar marcado con una mancha o unas venaciones más oscuras, y colores que van del blanco al rosa, el lila y el púrpura según la especie. La época de floración varía mucho de unas a otras, tal como recoge la ficha de datos, y en algunas se prolonga durante meses.

El fruto confirma la pertenencia a las leguminosas: una vaina plana, alargada y leñosa que al secarse se abre con torsión y dispersa las semillas. Hay una excepción notable, el híbrido cultivado que sirve de emblema a Hong Kong, que es estéril y no produce vainas, razón por la que se propaga solo de forma vegetativa.

Las especies que se cultivan

Entre las más difundidas en jardinería están Bauhinia variegata, un árbol pequeño de flores grandes rosadas o blancas que aparecen sobre las ramas casi desnudas al final del invierno; Bauhinia purpurea, de flores lilas o púrpuras más estrechas y floración otoñal; y el híbrido natural entre ambas, Bauhinia x blakeana, surgido en Hong Kong, de flores especialmente grandes y de un púrpura intenso, con una floración muy larga que abarca buena parte del otoño y el invierno.

También se cultivan especies arbustivas y trepadoras del mismo género, de porte mucho menor y flores más pequeñas, útiles para macizos y para cubrir muros en climas cálidos. Y algunas de origen sudamericano, de flores blancas y hoja profundamente hendida, que resisten algo mejor el frío que las asiáticas y por eso aparecen con más frecuencia en la costa mediterránea peninsular.

Dónde plantarlas en España

Este es el punto que decide todo. Los datos de cultivo hablan de temperatura media o alta, y eso hay que tomarlo en sentido estricto: son plantas sensibles al frío. Las heladas fuertes las matan, y las heladas ligeras repetidas les queman la brotación y arruinan la floración del año.

Su terreno natural en España son las Canarias, donde se cultivan sin problema, y el litoral mediterráneo más cálido: la costa de Málaga y Granada, el litoral de Alicante y Murcia, partes de la costa valenciana y las zonas resguardadas de la costa catalana. También el valle del Guadalquivir en emplazamientos protegidos, contando con que alguna helada invernal les pasará factura.

Fuera de esas zonas hay dos opciones. Una es plantar contra un muro orientado al sur, que acumula calor y protege del viento frío, aceptando que en los inviernos duros habrá daños. La otra es el cultivo en contenedor grande, sacando la planta al exterior en primavera y resguardándola en un lugar protegido y luminoso durante el invierno.

La exposición correcta es sol o sombra ligera. A pleno sol florecen más y mejor; la sombra ligera se tolera pero reduce la flor.

Suelo, riego y abonado

Piden un suelo de fertilidad media, ligero y bien drenado, según la ficha. Prefieren terrenos sueltos y algo arenosos, sin encharcamiento. En suelos pesados y arcillosos hay que mejorar el drenaje antes de plantar, con aporte de arena gruesa y materia orgánica, o plantar sobre un caballón elevado.

El riego es moderado. Durante la temporada de crecimiento y floración necesitan aporte regular, sin llegar a saturar el suelo, y en invierno hay que reducirlo mucho: la combinación de frío y suelo húmedo es la que provoca podredumbres de raíz. En clima mediterráneo, riegos profundos y espaciados en verano dan mejor resultado que riegos cortos y diarios.

Al ser leguminosas, no necesitan aportes altos de nitrógeno. Un abonado equilibrado en primavera, o un aporte de compost en superficie, es suficiente. El exceso de nitrógeno produce mucha hoja y poca flor.

Poda

Se podan después de la floración, nunca antes, porque cada especie florece en un momento distinto y podar en el momento equivocado supone eliminar los brotes que llevaban la flor. Con esa regla, el trabajo es sencillo: limpieza de madera seca, aclareo de ramas cruzadas y contención del tamaño si el sitio lo exige.

Muchas Bauhinia tienden a un crecimiento desordenado, con ramas largas y arqueadas que se cruzan. Una poda de formación en los primeros años, eligiendo un eje y tres o cuatro ramas principales bien repartidas, evita tener que hacer después cortes gruesos. En ejemplares dañados por una helada, conviene esperar a que rebroten en primavera para ver hasta dónde llega la madera viva antes de cortar.

Multiplicación

La semilla es el método más común en las especies fértiles. Las vainas se recogen cuando empiezan a secarse, antes de que se abran solas, y la semilla se siembra en primavera con calor. La cubierta es dura, así que un remojo previo de unas horas en agua caliente que se deja enfriar mejora mucho la germinación.

En los híbridos estériles y en los cultivares seleccionados la única vía es la vegetativa: estaquilla semileñosa en verano bajo condiciones de humedad alta, acodo aéreo o injerto sobre patrón de una especie afín. El acodo aéreo suele ser el método más seguro para el aficionado.

Plagas y problemas frecuentes

No son plantas especialmente problemáticas. Pueden recibir cochinilla algodonosa en el envés de las hojas y en las axilas, y pulgón en la brotación tierna, ambos con la melaza y la negrilla consiguientes. En ambiente seco y caluroso aparecen ácaros.

Los daños más habituales, sin embargo, no son biológicos. El frío es el primero: quemaduras de brotes, defoliación y muerte de ramas tras una helada. El segundo es el encharcamiento invernal, que pudre la raíz. El tercero es la clorosis en suelos muy calizos, que se corrige mejorando el suelo y acolchando.

Usos en el jardín

En su clima son árboles de flor de primera línea, adecuados como ejemplar aislado en un jardín pequeño, para dar sombra ligera sobre una terraza o para alineaciones en calles de clima cálido. Su tamaño contenido y su copa abierta los hacen manejables en espacios reducidos.

Las especies arbustivas se usan en macizos y como planta de flor en contenedor, y las de porte trepador para cubrir pérgolas y muros. En jardines de estilo tropical o subtropical, muy frecuentes en la costa andaluza y en Canarias, se combinan con palmeras, plumbago, hibiscos y buganvillas.

Un detalle práctico: las vainas secas se abren con un chasquido y ensucian, y en las especies caducas el árbol queda desnudo y poco vistoso durante un tiempo. Conviene tenerlo en cuenta al elegir el sitio.

En resumen

Las Bauhinia son árboles y arbustos de flor de clima cálido, reconocibles al instante por la hoja bilobulada y valorados por sus flores grandes de aspecto de orquídea. La época de floración y el comportamiento del follaje, caduco o semicaduco, dependen de la especie concreta, de modo que conviene saber cuál se está plantando antes de decidir cuándo podar.

Quieren sol, suelo ligero y bien drenado, riego moderado en crecimiento y escaso en invierno, y poca fertilización nitrogenada. El límite real en España es el frío: se cultivan con normalidad en Canarias y en el litoral mediterráneo cálido, y fuera de ahí solo con protección o en maceta. Se podan tras la floración y se multiplican por semilla escarificada, salvo los híbridos estériles, que solo admiten propagación vegetativa.


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