Zonas 5-9: soporta hasta -35º
Sol o sombra parcial
Sustrato de riqueza media, fresco, bien drenado
Riego moderado
Follaje caduco
Floración: junio a octubre
Drupas coriáceas

El árbol de los siete hijos es Heptacodium miconioides, la única especie de su género y una de las plantas ornamentales chinas de incorporación más reciente a los jardines europeos. Es un arbusto grande o arbolito caducifolio, de porte vertical y ramas arqueadas, que reúne tres atractivos poco habituales en la misma planta: corteza exfoliante todo el año, floración blanca y perfumada al final del verano, y un segundo espectáculo en otoño cuando los sépalos de las flores ya marchitas engordan y se tiñen de rosa carmín.

El nombre viene de la estructura de la inflorescencia. Las flores se agrupan en verticilos de seis alrededor de una séptima terminal, siete por grupo, y de ahí el nombre del género, del griego hepta, siete, y kodion. En su China natal sobreviven poblaciones silvestres muy escasas y figura como especie amenazada en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Cómo reconocerlo

Fuera de la floración, la corteza lo identifica sin margen de duda: se desprende en tiras longitudinales finas y papiráceas, dejando ver un tronco de tonos canela, ocre y crema. En invierno, con la planta desnuda, es el rasgo que la hace interesante.

Las hojas son opuestas, ovadas y acuminadas, de un verde oscuro algo brillante, con tres nervios principales muy marcados que salen desde la base y con el borde entero y algo ondulado. Al tacto tienen una consistencia correosa característica. La brotación es temprana y el follaje se mantiene sano hasta bien entrado el otoño.

La floración empieza en pleno verano y se prolonga hasta el otoño, según la ficha de datos de esta especie entre junio y octubre. Son panículas terminales de flores pequeñas, blanco crema, muy fragantes, muy visitadas por abejas y mariposas en una época del año en la que casi nada más florece. Cuando la flor cae, el cáliz persiste, crece y vira a rosa oscuro o rojo púrpura, y ese es el color que la planta luce durante semanas. Los frutos son drupas pequeñas y coriáceas.

Dónde plantarlo

Los datos de cultivo lo sitúan en las zonas 5 a 9, con resistencia a heladas muy fuertes. Eso significa que en España el frío no es limitante en ningún sitio donde se quiera plantar. El factor determinante es otro: quiere el suelo fresco y no lleva bien la combinación de calor extremo y sequía prolongada.

Prospera bien en la mitad norte, en la cornisa cantábrica, en el interior de clima continental con riego y en jardines de altitud. En el litoral mediterráneo y en el sur puede cultivarse siempre que se le reserve un sitio con algo de sombra en las horas centrales del verano y se le garantice riego regular; sin esas dos condiciones el borde de la hoja se quema y la floración se acorta.

Admite pleno sol y sombra parcial. A pleno sol florece más y la coloración otoñal de los sépalos es más intensa. En sombra parcial la planta se estira, la floración se reduce, pero sufre menos en verano. En climas cálidos españoles esa segunda opción suele ser la más sensata.

Suelo y riego

Pide un sustrato de riqueza media, fresco y bien drenado, que es exactamente lo que dice su ficha. No es exigente en cuanto a pH y tolera suelos ligeramente calizos, aunque en terrenos con caliza muy activa puede clorosarse. Los suelos arcillosos pesados que se encharcan en invierno le van mal.

El riego es moderado y regular. La clave está en la palabra regular: no le sienta bien la alternancia de sequía extrema y encharcamiento. Un riego profundo cada pocos días en verano, ajustado al clima y al suelo, mantiene la floración larga. Si se le deja secar en agosto, en plena floración, la panícula se aborta.

El acolchado es especialmente útil aquí. Una capa de corteza o de restos vegetales triturados mantiene el suelo fresco, que es la condición que más agradece, y ahorra riegos. Se deja siempre libre el cuello.

Plantación y conducción

Se planta en otoño o a finales de invierno, en reposo, con hoyo amplio y sin enterrar el cuello. Tiende de forma natural a producir varios troncos desde la base y a formar una mata alta. Se puede conducir de dos maneras según lo que se busque.

Como arbusto multitronco se deja que emita tres o cuatro pies principales y se limpia el interior para que se vea la corteza. Como arbolito se elige un solo eje desde el primer año, se van eliminando los competidores y se levanta la copa suprimiendo poco a poco las ramas bajas, hasta dejar un tronco limpio de metro y medio o dos.

Poda

Florece en madera del año, en las puntas de los brotes de la temporada, de modo que la poda se hace al final del invierno, antes de la brotación, sin miedo a perder flor. Es justo lo contrario de lo que ocurre en los arbustos de floración primaveral.

El trabajo consiste en aclarar el interior, retirar ramas cruzadas o mal orientadas y eliminar la madera vieja y agotada desde la base para renovar la mata. Un aclareo moderado favorece brotes vigorosos que darán panículas más grandes. Conviene no recortar la silueta a tijera: pierde la elegancia de las ramas arqueadas y se ve artificial.

Si se conduce como arbolito, la poda de las ramas bajas y de los rebrotes de raíz es una tarea anual durante los primeros años, hasta que la planta acepta la forma.

Multiplicación

El método más fiable es la estaquilla. Las estaquillas semileñosas tomadas en verano, de brotes del año ya algo endurecidos, enraízan bien con hormona de enraizamiento en sustrato ligero y con humedad ambiental alta. También responden las estaquillas leñosas en invierno, aunque con porcentajes menores.

Por semilla es posible pero más lento e irregular, y en cultivo la fructificación no siempre es buena. También se puede recurrir al acodo bajo, aprovechando las ramas basales arqueadas, que enraízan al quedar en contacto con el suelo.

Plagas y problemas

Es una planta notablemente sana. No tiene plagas específicas conocidas ni enfermedades que la comprometan en cultivo ornamental. Puede recibir pulgón en la brotación de primavera, sin más consecuencias, y en ambientes secos algún ácaro.

Los problemas que se ven en el jardín suelen ser de manejo. El más frecuente es la sequía en pleno verano, que quema el borde de la hoja y compromete la floración. El segundo es el encharcamiento en suelos pesados, que provoca podredumbre radicular. El tercero, en zonas de mucha insolación, es el estrés por calor y viento seco, que se corrige eligiendo un emplazamiento más protegido.

Usos en el jardín

Su gran baza es la época en la que florece. Entre agosto y octubre, cuando la mayoría del jardín ha terminado, esta planta ofrece flor blanca perfumada primero y color rosa de los sépalos después, y encima alimenta a los polinizadores en un momento de escasez. Por eso encaja de manera natural en los jardines pensados para atraer fauna.

Funciona bien como ejemplar aislado, donde se aprecian la corteza y la silueta, y también al fondo de un macizo mixto, dando altura y estructura. Conducido a un solo tronco sirve como arbolito de patio o de jardín pequeño, y su tamaño contenido lo hace apto para espacios donde no cabe un árbol grande.

La corteza exfoliante lo convierte además en una planta de interés invernal, sobre todo si se sitúa donde le dé la luz baja del invierno y se limpia el interior de la mata para que se vea el tronco. Combina bien con gramíneas ornamentales y con vivaces tardías, que florecen a la vez.

En resumen

El Heptacodium miconioides es un arbusto grande o arbolito caducifolio que resuelve tres momentos del año: la flor blanca y fragante del final del verano, el rosa carmín de los sépalos persistentes en otoño y la corteza que se desprende en tiras durante el invierno. Es muy resistente al frío, tolera sol y sombra parcial y pide sobre todo un suelo fresco, bien drenado y de fertilidad media.

En España se cultiva sin dificultad en la mitad norte y en jardines de altitud. En el sur y en el litoral pide sombra en las horas duras y riego regular en verano, que es la condición que decide si florece bien o no. Se poda al final del invierno, porque florece en madera del año, se multiplica con facilidad por estaquilla semileñosa y carece de plagas propias. Es, además, una especie escasa en estado silvestre y protegida en su área de origen.


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