El género Viburnum reúne alrededor de 165 especies repartidas por el hemisferio norte, y esa cifra explica por qué dos plantas etiquetadas con la misma palabra pueden comportarse de forma opuesta en el jardín. Una pierde la hoja en noviembre y florece en mayo; otra la conserva todo el año y abre las flores en pleno invierno. Una llena el arbusto de frutos que se comen los pájaros; otra no produce un solo fruto porque todas sus flores son estériles. Antes de comprar conviene saber en qué mitad de ese abanico se está entrando.

Inflorescencia globosa blanca de Viburnum macrocephalum f. keteleeri

Qué es exactamente un Viburnum

Son arbustos y arbolitos leñosos de la familia Adoxaceae, donde acompañan al saúco (Sambucus). Durante mucho tiempo se colocaron en las caprifoliáceas, junto a las madreselvas, y todavía aparecen así en bibliografía antigua; los estudios moleculares los sacaron de ahí. Algunos autores actuales prefieren llamar a la familia Viburnaceae. Es un detalle de etiqueta, pero sirve para entender por qué el aire de familia con el saúco (hojas opuestas, corimbos planos, frutos en drupa) es tan evidente.

Los rasgos comunes a casi todo el género son fáciles de reconocer: hojas siempre opuestas, flores pequeñas de cinco pétalos soldados en un tubo corto, agrupadas en inflorescencias terminales, y fruto en drupa de un solo hueso aplanado. A partir de ahí, la variación es enorme: desde los treinta centímetros de un Viburnum davidii hasta los seis metros de un Viburnum lantana viejo, con hojas que van de coriáceas y lustrosas a rugosas y peludas.

En España se cultivan bien tres grupos distintos, con exigencias que no se parecen. Conviene tenerlos separados en la cabeza desde el principio.

Perennes de clima suave frente a caducos de invierno frío

El grupo perenne mediterráneo lo encabeza el durillo (Viburnum tinus), planta autóctona de encinares y bosques umbríos de la península. Aguanta unos -8 a -10 ºC sin daños serios, tolera la cal, soporta la sombra parcial y la sequía estival una vez arraigado. Es la base de miles de setos urbanos en la mitad sur y en toda la costa. Junto a él, el Viburnum rhytidophyllum aporta hojas alargadas y muy rugosas, y el Viburnum davidii funciona como tapizante bajo de 60 cm en climas frescos y húmedos.

El grupo caduco de flor primaveral incluye a los más vistosos: Viburnum opulus, Viburnum plicatum, Viburnum carlesii y el híbrido Viburnum × burkwoodii. Resisten -20 ºC o más y necesitan un invierno de verdad para florecer bien; en Málaga o Alicante rinden mal, mientras que en la meseta norte, el Pirineo o la cornisa cantábrica están en su terreno. Varios de ellos tienen flores intensamente perfumadas, algo que se pierde en cuanto se elige un cultivar estéril.

El tercer grupo es el de floración invernal, y suele pasar desapercibido en los viveros. Viburnum farreri y sobre todo Viburnum × bodnantense 'Dawn' abren racimos rosados y muy olorosos entre noviembre y febrero, sobre madera desnuda, en pleno frío. Una helada quema las flores abiertas, pero el arbusto sigue sacando tandas nuevas durante semanas. En un jardín de interior peninsular, ese arbusto trabaja cuando ningún otro lo hace.

Las dos formas de la inflorescencia

Esta es la distinción que más confusión genera al comprar, y es puramente estructural.

La forma silvestre de muchas especies produce un corimbo plano: un disco de flores pequeñas y fértiles en el centro, rodeado por un anillo de flores grandes, blancas y estériles, que pueden alcanzar dos centímetros. Esas flores del borde no tienen estambres ni pistilo útiles; su única función es actuar de reclamo visual para los insectos, igual que hace una Hydrangea de tipo lacecap. Las que fructifican son las del centro. Ese es el modelo del Viburnum opulus silvestre y del Viburnum plicatum var. tomentosum.

La otra forma es la bola. En cultivares como 'Roseum' (también catalogado como 'Sterile') en V. opulus, o 'Grandiflorum' y f. plicatum en V. plicatum, la selección hortícola convirtió todas las flores de la inflorescencia en flores estériles del tipo del borde. El resultado es una esfera compacta de cinco a diez centímetros, verde al abrirse, luego blanca y a menudo rosada al marchitar. Es espectacular y no sirve absolutamente para nada más: sin flores fértiles no hay polen, ni néctar aprovechable, ni fruto. Un arbusto así es decoración pura.

Corimbo plano de Viburnum plicatum con flores estériles en el borde

El fruto y las aves

Los Viburnum fértiles producen drupas carnosas que maduran entre agosto y octubre y persisten semanas o meses en la planta. El color varía por especie: rojo traslúcido en V. opulus, negro azulado con reflejo metálico en V. tinus, rojo pasando a negro en V. lantana.

Ese fruto es alimento de zorzales, mirlos, currucas y currucas capirotadas, y en varias especies es de maduración tardía y consumo tardío: los pájaros lo dejan para diciembre o enero, cuando ya no queda otra cosa. Un seto mixto con dos o tres viburnos fértiles cambia por completo la fauna que entra en un jardín en invierno.

Un aviso práctico sobre fructificación: varias especies son poco autofértiles. El caso claro es V. davidii, que necesita ejemplares de clones distintos plantados cerca para dar sus frutos azules; comprado uno solo, no fructifica nunca. Con V. opulus o V. lantana el problema es menor, pero plantar dos individuos de origen distinto mejora siempre la cosecha.

Los frutos crudos no son fruta de picar

Conviene decirlo pronto y sin adornos: los frutos crudos de varias especies de Viburnum sientan mal. Contienen saponinas y otros compuestos que irritan el tubo digestivo y provocan náuseas, vómitos y diarrea, sobre todo si están verdes o si se comen en cantidad. Es el caso de V. opulus, V. lantana y V. tinus, cuyas semillas y hojas también tienen efecto purgante.

No es una planta peligrosa ni hay motivo para descartarla de un jardín familiar: no mata, no hay toxinas graves y el sabor amargo y áspero desanima solo. Pero no se plantan como frutal y no son fruto para dejar al alcance de un niño pequeño que se lleva todo a la boca. Si alguien come una cantidad apreciable, lo razonable es llamar al Instituto Nacional de Toxicología o acudir al médico. Aquí no se explica ninguna forma de prepararlos ni de procesarlos.

Cómo elegir el Viburnum adecuado

Cuatro preguntas resuelven casi toda la decisión:

¿Qué mínima invernal tiene el sitio? Por debajo de -12 ºC, el durillo y sus parientes perennes mediterráneos quedan descartados y hay que ir a los caducos. Por encima de 0 ºC casi todos los inviernos, los caducos de flor primaveral florecerán mal por falta de frío acumulado.

¿Se busca fruto o se busca flor? Si el objetivo es atraer pájaros, hay que elegir formas fértiles y evitar cualquier cultivar de bola. Si el objetivo es un golpe de efecto en primavera, la bola estéril lo da, y además dura más porque las flores estériles no se marchitan al ser polinizadas.

¿Se quiere perfume? No todos huelen. Los perfumados de verdad son V. carlesii, V. × burkwoodii, V. × bodnantense y V. farreri. Un V. opulus o un V. plicatum no aportan olor.

¿Cuándo interesa que florezca? Repartir dos o tres especies con épocas distintas (invernal, primaveral temprana, primaveral tardía) da flor desde noviembre hasta junio con el mismo género.

Cultivo común a todo el género

Suelo. Fértil, con materia orgánica y sobre todo drenado. Los Viburnum son sensibles a Phytophthora en terreno pesado y encharcado; un suelo arcilloso que retiene agua en invierno mata más ejemplares que el frío. En arcillas conviene plantar sobre caballón, con el cuello ligeramente por encima del nivel del terreno.

pH. La mayoría tolera la cal sin problema, cosa que agradece quien tiene aguas duras. En suelos muy calizos y regados con agua salina pueden aparecer clorosis férricas leves.

Riego. Regulares los dos primeros años. Después, los caducos de origen centroeuropeo (V. opulus) siguen pidiendo humedad en verano, mientras que el durillo se defiende bien con poco.

Poda. La regla se deduce de la floración. Los que florecen en primavera lo hacen sobre madera del año anterior: si se recortan en otoño o invierno, se corta la flor. Se podan justo después de florecer. Los perennes de flor invernal, como el durillo, se recortan a finales de invierno o principios de primavera, en cuanto acaban. Un seto de durillo tijereteado en septiembre no dará flor esa temporada.

Multiplicación. Esqueje semileñoso en junio o julio con hormona de enraizamiento, o acodo bajo en otoño. La semilla es lenta y complicada en varias especies, que necesitan un periodo cálido seguido de otro frío para germinar y pueden tardar dos años.

En resumen

Viburnum no es una planta, es un género de unas 165 especies con exigencias incompatibles entre sí. La primera decisión es perenne mediterráneo frente a caduco de invierno frío; la segunda, flor invernal, primaveral o de verano tardío. La forma de la inflorescencia lo determina casi todo lo demás: el corimbo plano con anillo de flores estériles fructifica y alimenta pájaros, y la bola compacta de los cultivares estériles no da un solo fruto. Suelo drenado, poda después de la floración y frutos que no se comen crudos. Con esas cuatro ideas se elige bien.


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