Antes de nada, dos avisos que ordenan todo lo que viene después: «uña de gato» no designa a una sola planta, y la fama medicinal de la más conocida de ellas descansa sobre una base de ensayos clínicos mucho más endeble de lo que sugiere el tamaño del mercado que la vende.

Liana de Uncaria tomentosa trepando por un árbol con espinas en forma de garra

Qué es Uncaria tomentosa y de dónde viene

Uncaria tomentosa es una liana leñosa de la familia de las rubiáceas, la misma del café y de la quina. Crece en la selva húmeda tropical de la vertiente amazónica: Perú —donde se concentra la producción—, Bolivia, Ecuador, Colombia, Brasil, Venezuela y parte de Centroamérica, entre el nivel del mar y unos 800 m de altitud.

Es una planta de gran talla. El tallo, de hasta 15-20 cm de diámetro en ejemplares viejos, trepa por los árboles del dosel y puede alcanzar 20 o 30 m de longitud. Las hojas son opuestas, elípticas, de 8 a 17 cm, con el envés cubierto de un fieltro de pelos cortos —de ahí el epíteto tomentosa—. Las flores son pequeñas, amarillentas o blanquecinas, reunidas en capítulos globosos, y el fruto es una cápsula diminuta con semillas aladas.

El rasgo que le da el nombre está en las axilas de las hojas: un par de espinas leñosas curvadas hacia abajo, con forma de garra o de gancho, que la planta usa para sujetarse a las ramas del árbol soporte a medida que asciende. Son estípulas modificadas, no espinas defensivas.

La parte que se recolecta es la corteza del tallo y, en menor medida, la raíz. Esto tiene un coste ecológico que rara vez se menciona en el envase: la práctica totalidad del material comercial procede de poblaciones silvestres, y la extracción de raíz mata la planta. Perú regula la recolección desde los años noventa precisamente por la presión sobre las poblaciones naturales.

El nombre designa a varias plantas distintas

Este punto conviene aclararlo pronto, porque afecta directamente a lo que uno acaba comprando.

Uncaria guianensis. Otra rubiácea amazónica, hermana de la anterior, también llamada uña de gato y también comercializada como tal. Se distingue por las hojas glabras —sin el fieltro del envés— y las espinas más curvadas. Su perfil de alcaloides no es idéntico al de U. tomentosa, de modo que los resultados obtenidos con una especie no se pueden trasladar a la otra sin más. Buena parte de la literatura divulgativa las mezcla.

Acacias y mimosas americanas. Varias especies espinosas de los géneros Senegalia, Acacia y Mimosa reciben en México y en Centroamérica el nombre de uña de gato por sus aguijones ganchudos. No tienen ningún parentesco con Uncaria: son leguminosas, y su composición química es completamente distinta.

Doxantha unguis-cati. Hoy aceptada como Dolichandra unguis-cati, una bignoniácea trepadora de flor amarilla en forma de trompeta, con zarcillos terminados en tres uñas. Se cultiva como ornamental de fachada en climas suaves —también en el litoral español— y es invasora en buena parte del mundo. Ninguna relación con la liana amazónica.

En España, además, «uña de gato» es el nombre popular de Sedum sediforme y de otras crasas de tejado y de muro, plantas de hojas carnosas que no tienen nada que ver con el asunto.

La consecuencia práctica: en un producto vegetal molido o encapsulado, el consumidor no puede verificar la especie. Un producto correcto indica el nombre científico completo y la parte usada.

Lo que dice la tradición amazónica

Los pueblos asháninka del Perú central han usado la corteza de Uncaria tomentosa durante generaciones, y de ahí procede su reputación. Los usos documentados por la etnobotánica incluyen dolores articulares e inflamatorios, trastornos digestivos, procesos febriles, cicatrización de heridas y un empleo general como planta reconstituyente. Se le atribuye tradicionalmente una capacidad para «reforzar las defensas».

Esto es un dato antropológico y merece respeto como tal. También conviene ser claro sobre su alcance: el uso tradicional prolongado documenta que una planta se ha empleado, no que funcione para lo que se emplea, ni en qué medida, ni con qué seguridad.

Lo que muestran los ensayos clínicos

Aquí toca ser exacto. En el laboratorio, los extractos de Uncaria tomentosa han mostrado actividad antiinflamatoria y antioxidante, y se han descrito efectos sobre determinadas rutas celulares de la inflamación. Los compuestos a los que se atribuye la actividad son alcaloides oxindólicos —pentacíclicos y tetracíclicos, según el quimiotipo—, glucósidos del ácido quinóvico y polifenoles. Todo eso son datos in vitro y en animales.

El salto de ahí a un beneficio demostrado en personas no está hecho. La investigación clínica en humanos es escasa, con muestras pequeñas, de duración corta y con debilidades metodológicas. Los estudios disponibles se concentran sobre todo en artritis reumatoide y artrosis de rodilla, con un número de participantes que en varios casos no llega al centenar y con resultados de magnitud modesta. Para las indicaciones que se anuncian con más insistencia —refuerzo inmunitario, procesos oncológicos, infecciones víricas, enfermedades autoinmunes, reparación del ADN—, no hay ensayos concluyentes que respalden un uso terapéutico.

A esto se suma un problema industrial: los productos comerciales no están estandarizados. El contenido de alcaloides varía enormemente según la especie recolectada, el quimiotipo, la parte de la planta, la época y el método de extracción, de modo que dos frascos con la misma etiqueta pueden no contener lo mismo. Cuando ni siquiera el producto es homogéneo, los resultados de un estudio son difíciles de trasladar a lo que hay en la estantería.

Interacciones y contraindicaciones

La uña de gato no es una infusión inofensiva por el hecho de ser natural. Hay interacciones descritas y situaciones en las que está desaconsejada.

Interacciones conocidas o razonablemente previsibles:

— Inmunosupresores (ciclosporina, tacrolimus, corticoides en tratamiento inmunosupresor). Es la interacción más citada, y hay comunicaciones de casos en pacientes trasplantados. Se han descrito efectos sobre enzimas hepáticas del sistema citocromo P450 que pueden alterar los niveles de estos fármacos.

— Anticoagulantes y antiagregantes (acenocumarol, warfarina, ácido acetilsalicílico y similares). Riesgo de potenciar el efecto y de sangrado.

— Antihipertensivos. Puede sumarse al efecto de bajar la tensión.

Contraindicaciones:

— Embarazo y lactancia. Sin datos de seguridad suficientes; la tradición local le atribuye además efectos sobre la gestación.

— Personas trasplantadas. Por lo anterior, sin excepción.

— Enfermedades autoinmunes (lupus, esclerosis múltiple, artritis reumatoide en tratamiento inmunomodulador, entre otras). Una planta a la que se atribuye estimulación inmunitaria es exactamente lo contrario de lo que interesa aquí.

— Niños.

— Enfermedad hepática o renal. Se han comunicado casos aislados de daño hepático y de fallo renal agudo asociados a su consumo. Son raros, pero existen.

En este artículo no encontrarás cantidades, formas de preparación ni métodos de extracción, y es a propósito. Si estás considerando tomar uña de gato, plantéaselo antes a tu médico o a tu farmacéutico, sobre todo si sigues cualquier tratamiento crónico. Y si el motivo es una enfermedad diagnosticada, la decisión relevante no es qué planta tomar, sino no sustituir con ella un tratamiento que sí ha demostrado funcionar.

Detalle de una espina en forma de uña de la Uncaria tomentosa

¿Se puede cultivar en España?

En la práctica, no. Y conviene decirlo con los números delante, porque es una pregunta legítima en un artículo de jardinería.

Temperatura. Uncaria tomentosa vive en un rango estrecho, entre 20 y 30 °C durante todo el año, sin estación fría. Por debajo de 15 °C detiene el crecimiento y por debajo de 10 °C sufre daños. Una helada la mata. Ninguna zona de la España peninsular, ni las Baleares, ofrecen eso al aire libre. En el sur de Canarias las temperaturas mínimas se acercan, pero falta el resto.

Humedad y lluvia. Necesita humedad relativa sostenida por encima del 80 % y precipitaciones del orden de 2.000 a 3.000 mm anuales bien repartidos. Compárese con los 400-600 mm de la mayor parte del interior peninsular, concentrados además fuera del verano.

Suelo. Suelo de selva, ácido, profundo, con mucha materia orgánica en descomposición y drenaje libre.

Soporte. Es una liana del dosel: para desarrollarse necesita un árbol de veinte metros por el que trepar y la sombra de un bosque en sus primeros años.

Reproducción. La semilla es diminuta y pierde viabilidad en pocas semanas, lo que complica el suministro. La propagación vegetativa por esquejes y acodos se ha ensayado con resultados irregulares.

Todo junto significa que su cultivo en España queda restringido a invernadero tropical con calefacción y nebulización, del tipo de los que mantienen los jardines botánicos, y aun así rara vez llega a florecer o a fructificar. Como planta de jardín, de terraza o de interior doméstico, no es una opción. Quien busque una trepadora de flor amarilla con zarcillos en garra para una fachada mediterránea está pensando en Dolichandra unguis-cati, que sí prospera en el litoral —con la advertencia de que es agresiva y escapa de los jardines con facilidad.

En resumen

Uncaria tomentosa es una liana amazónica de la familia del café, de hasta 30 m, con espinas axilares en forma de garra, de cuya corteza se elaboran suplementos. El nombre «uña de gato» se comparte con Uncaria guianensis y con plantas sin ningún parentesco: acacias y mimosas espinosas americanas, la bignoniácea Doxantha —hoy Dolichandra unguis-cati— y, en España, algunos sedos. La tradición asháninka la emplea para dolencias inflamatorias y digestivas; los ensayos clínicos en humanos son pocos, pequeños y no concluyentes para las indicaciones que se anuncian, y los productos comerciales no están estandarizados. Hay interacciones descritas con inmunosupresores, anticoagulantes y antihipertensivos, y está contraindicada en embarazo, lactancia, personas trasplantadas, enfermedades autoinmunes y niños. Cultivarla en España es inviable fuera de un invernadero tropical. Cualquier decisión sobre su consumo corresponde a tu médico o a tu farmacéutico.


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