Antes de hablar de riegos y podas conviene decir lo importante: el arbusto que en los viveros españoles se etiqueta como árbol de las trompetas o trompeta de ángel es una Brugmansia, y todas sus partes son tóxicas. Hoja, flor, tallo, raíz y semilla contienen alcaloides tropánicos —escopolamina, atropina e hiosciamina—, los mismos principios activos del estramonio y la belladona. Se han registrado intoxicaciones graves por ingerir flores o por preparar infusiones caseras con ellas, con delirio, taquicardia, midriasis prolongada y necesidad de atención hospitalaria. No es una planta con la que se experimente, y su sitio no es un jardín donde jueguen niños pequeños ni donde pasten animales.

Dicho esto, es un arbusto ornamental espectacular y perfectamente cultivable si se sabe lo que se tiene. La imagen que ilustra este artículo corresponde a Brugmansia arborea, una de las especies de flor blanca.

Brugmansia arborea en flor, el llamado árbol de las trompetas

Qué planta es exactamente y con cuáles se confunde

El nombre "árbol de las trompetas" viaja pegado a varias plantas distintas, y esa confusión tiene consecuencias prácticas. Aquí hablamos del género Brugmansia, de la familia de las solanáceas, originario de los Andes: arbustos o arbolillos de 2 a 5 metros con flores colgantes de 20 a 30 centímetros, en forma de trompeta, blancas, crema, amarillas, melocotón o rojizas según especie e híbrido. Las más frecuentes en cultivo son Brugmansia arborea, Brugmansia suaveolens, Brugmansia versicolor y los híbridos del grupo Brugmansia × candida.

La confusión más habitual y la más peligrosa es con Datura, el estramonio. Se distinguen por la posición de la flor: en Brugmansia la corola cuelga hacia abajo y la planta es leñosa y perenne; en Datura la flor apunta hacia arriba, la planta es herbácea y el fruto es una cápsula espinosa. Ambas son tóxicas, así que la distinción sirve para identificar, no para tranquilizarse.

También comparten nombre popular la Tabebuia y el Handroanthus —los lapachos sudamericanos, árboles de verdad, de 8 a 20 metros, con flores rosas o amarillas en ramillete y sin relación botánica alguna con la Brugmansia—, la Catalpa bignonioides, cuyas flores blancas acampanadas también recuerdan a trompetas, y la Campsis radicans, una trepadora de flor naranja llamada trompeta trepadora. Si compra usted una planta bajo este nombre, mire la etiqueta científica: la diferencia entre llevarse a casa una catalpa y llevarse una solanácea con escopolamina no es menor.

La toxicidad, en concreto

Los alcaloides tropánicos de la Brugmansia bloquean los receptores muscarínicos y producen lo que en toxicología se llama síndrome anticolinérgico: sequedad de boca y piel, pupilas muy dilatadas, visión borrosa, retención urinaria, fiebre, taquicardia, agitación y alucinaciones. La concentración varía muchísimo entre plantas, entre partes de la misma planta y a lo largo del año, de modo que no existe una cantidad previsible y esa es precisamente parte del problema.

Consecuencias prácticas para quien la cultiva:

  • No plantarla al alcance de niños pequeños ni donde caigan flores en zonas de juego. Una flor caída en el suelo es un objeto llamativo y grande.
  • Guantes al podar. La savia irrita la piel y no conviene llevarse las manos a los ojos después de manipularla.
  • No quemar los restos de poda cerca de la casa; el humo también irrita.
  • Perros, gatos, caballos, cabras y aves de corral: el género es tóxico para todos ellos. Si el animal roe la planta, al veterinario, y llévese una hoja para identificarla.
  • Ante una ingestión humana, llamar al 112 o al Instituto Nacional de Toxicología (91 562 04 20). No provoque el vómito por su cuenta.

Dónde se puede tener en España

La Brugmansia aguanta heladas ligeras, de hasta unos −2 o −3 °C, perdiendo la parte aérea y rebrotando desde la base si la raíz no se ha congelado. Eso la sitúa cómodamente en la costa mediterránea, el sur peninsular, la cornisa cantábrica templada y Canarias, donde puede vivir plantada en suelo todo el año.

En el interior peninsular, con heladas de −5 °C o más severas, se cultiva en maceta grande —de 40 litros hacia arriba— y se guarda en invernadero frío, garaje luminoso o galería entre noviembre y marzo, regando muy poco durante ese periodo. Rebrota con fuerza en primavera.

Detalle de las flores colgantes de Brugmansia arborea

Cultivo: exposición, suelo y riego

Quiere sol o media sombra. En el norte y en climas suaves, pleno sol; en Murcia, Almería o el valle del Guadalquivir agradece sombra durante las horas centrales del verano, porque las hojas grandes y finas transpiran mucho y se marchitan a media tarde aunque el sustrato esté húmedo. Búsquele además un sitio resguardado del viento: las hojas se desgarran y las flores duran menos.

El suelo debe ser profundo, fértil y con drenaje. Es una planta glotona: se comporta mucho mejor en tierra enriquecida con compost o estiércol maduro que en un suelo pobre. En maceta, sustrato universal de calidad con un 20 % de perlita, y trasplante anual o bienal, siempre en primavera.

El riego es donde se decide el resultado. Una Brugmansia adulta en plena floración estival puede pedir agua a diario en maceta, y no es exageración. La señal de que se ha quedado corto es inequívoca: las hojas cuelgan lacias a mediodía. Si eso ocurre a menudo, la planta aborta los botones florales antes de abrirlos. Riegue de forma abundante y regular de mayo a septiembre, y reduzca mucho en invierno, sobre todo si está en reposo. Encharcamiento permanente no, porque la raíz se pudre con facilidad.

En cuanto a abono, de marzo a octubre conviene un fertilizante líquido rico en potasio —los de tomate o de plantas de flor sirven— cada diez o quince días. Sin ese aporte florece de manera escasa y a trompicones.

Floración y poda

Florece en oleadas desde finales de primavera hasta las primeras frías, con picos en junio y en septiembre. Las flores se abren al atardecer y perfuman con fuerza de noche, que es cuando atraen a sus polinizadores; ese aroma nocturno, muy dulce, es una de las razones por las que se planta.

Un detalle botánico con consecuencias prácticas: la Brugmansia solo florece en la madera que ha superado la primera bifurcación en Y del tallo. Por eso una planta joven muy podada no da flor: la ha dejado usted en madera vegetativa. Cuando tome esquejes para multiplicar, tómelos de ramas situadas por encima de esa horquilla, y la planta nueva florecerá en su primer o segundo año en lugar de tardar tres o cuatro.

La poda se hace a finales de invierno, en febrero o marzo, antes del rebrote. Retire madera seca, aclare el interior y acorte las ramas para controlar el tamaño, pero conserve siempre la estructura por encima de la bifurcación. Con guantes, y sin dejar los restos al alcance de animales.

Multiplicación

Por esqueje es sencillo. Corte en primavera o a principios de verano trozos semileñosos de 20 a 25 centímetros, quite las hojas inferiores y reduzca a la mitad las que deje para limitar la transpiración. Enraízan tanto en un vaso de agua —cambiándola cada dos o tres días— como en perlita húmeda o en una mezcla de turba y arena, a 20-25 °C. En tres o cuatro semanas hay raíces. Guantes al cortar y no deje los recortes olvidados en el jardín.

Plagas y problemas frecuentes

La araña roja es su plaga clásica en verano seco: punteado amarillo en el haz, telarañas finas en el envés. Se combate subiendo la humedad ambiental, mojando el envés con agua a presión y, si hace falta, con jabón potásico o acaricida específico. Mosca blanca y pulgón aparecen en los brotes tiernos, sobre todo si se ha abonado en exceso con nitrógeno. Las orugas y los caracoles perforan las hojas grandes sin poner en riesgo a la planta.

La caída de botones florales sin abrir casi siempre responde a un golpe de sequía, a un cambio brusco de ubicación o a falta de potasio. El amarilleo generalizado de las hojas viejas, a falta de abono o a raíz asfixiada por riego con mal drenaje.

En resumen

El árbol de las trompetas de los viveros españoles es una Brugmansia, arbusto andino de flores colgantes y perfumadas, no confundir con la Datura de flor erguida, ni con los lapachos (Tabebuia, Handroanthus), ni con la catalpa, ni con la Campsis, que comparten apodo. Toda la planta contiene alcaloides tropánicos y es tóxica por ingestión: fuera del alcance de niños y animales, guantes al podar y ninguna experimentación con flores ni hojas. En cultivo pide sol o media sombra resguardada, suelo fértil y drenado, riego generoso de mayo a septiembre, abono rico en potasio cada dos semanas y poda de finales de invierno que respete la bifurcación en Y, sin la cual no florece. Vive en suelo en el litoral mediterráneo, el sur, la costa cantábrica y Canarias; en el interior, en maceta que se guarda en invierno.


Contenidos relacionados