Sesenta metros de altura, cuatro de diámetro de tronco y más de mil años de vida: esas son las cifras de Thuja plicata en los bosques lluviosos del noroeste americano, donde comparte dosel con el abeto de Douglas y la tsuga del Pacífico. En un jardín europeo se queda en 25 o 30 metros, que siguen siendo muchos metros para una planta que a menudo se compra en contenedor de tres litros pensando en un seto.
Se la llama cedro rojo occidental por su madera, aunque no tiene relación con los cedros verdaderos del género Cedrus. Tuya gigante es un nombre más honesto. Su área natural va del sur de Alaska al norte de California por la franja costera, con una segunda población interior en las montañas húmedas de la Columbia Británica e Idaho. En ambos casos, el denominador común es el agua: entre 1.000 y 3.000 mm anuales y niebla en verano.
Cómo se reconoce
La fronda. Verde vivo y brillante por el haz, con las ramillas terminales colgantes y las puntas curvadas hacia arriba. Al girar una ramilla se ven en el envés unas marcas blanquecinas con forma de mariposa o de reloj de arena en cada escama, que son las bandas de estomas. Es el rasgo de identificación más rápido frente a Thuja occidentalis, cuyo envés es mate y sin dibujo claro.
El olor. Muy marcado y agradable al frotar la hoja, dulce y especiado, con una nota que recuerda a piña. Se percibe a distancia en un día caluroso y basta por sí solo para identificar la especie.
Los conos. Alargados, de 1 a 1,4 cm, con ocho a doce escamas, agrupados y erguidos sobre la ramilla. Pasan de verdes a pardos en el mismo año.
El tronco. Corteza fibrosa de color canela a pardo rojizo, que se desprende en tiras largas, y base ensanchada y acanalada en los ejemplares viejos. Las ramas bajas que llegan a tocar el suelo húmedo enraízan por sí solas y levantan nuevos pies, un comportamiento habitual en su hábitat.
Seto alto: dónde gana a la tuya del Canadá
Para pantallas de tres metros para arriba, esta es la mejor tuya disponible, y por tres motivos concretos.
Velocidad. De 40 a 60 cm al año una vez arraigada, y hasta 80 en Galicia con suelo profundo. Un seto que con 'Smaragd' tarda ocho años en cerrar a tres metros, aquí se cierra en cuatro o cinco.
Color invernal. Mantiene el verde durante todo el invierno, sin el bronceado que afecta a varios cultivares de Thuja occidentalis.
Respuesta a la poda. Tolera recortes severos bastante mejor que su prima americana, y los ejemplares vigorosos emiten brotes desde yemas latentes del tronco y de las ramas gruesas. Aun así, no conviene fiarlo todo a esa capacidad: cortar dentro de la zona con hoja verde sigue siendo la forma segura de trabajar, y un rebaje drástico se hace por una cara y se espera dos temporadas antes de tocar la otra.
El cultivar de referencia para seto es 'Atrovirens', de verde oscuro constante y ramificación densa; 'Martin' y 'Excelsa' son alternativas de crecimiento algo más rápido. Para ejemplar aislado, 'Zebrina' tiene la fronda listada de amarillo y forma un cono de gran tamaño que ilumina un fondo oscuro, y 'Gelderland' es una variante más compacta y manejable en jardín pequeño.
Marcos de plantación: de 80 a 100 cm entre pies para seto recortado, y de 2 a 3 metros para una pantalla libre. Los recortes se dan a finales de junio y a principios de septiembre.
El agua: por qué fracasa en el interior seco
Aquí está el límite de la especie, y conviene entender el mecanismo antes de plantar cien metros de seto.
La tuya gigante es un árbol de bosque lluvioso templado. Su raíz es somera y extendida, ocupa los primeros 30 a 50 cm del suelo y no explora en profundidad; es decir, vive exactamente en la capa que primero se seca. Al mismo tiempo, su masa foliar por metro de seto es muy superior a la de Thuja occidentalis, porque crece el doble de rápido, y esa fronda plana y fina transpira mucho. A eso se suma que no tiene parada estival: mientras hay calor y algo de agua, sigue creciendo, con lo que la demanda máxima coincide con el momento en que el suelo está más seco.
El resultado en un julio de la Meseta o del valle del Ebro, con 38 ºC, humedad relativa del 15 % y viento seco, es que la transpiración supera lo que la raíz puede reponer aunque el suelo esté húmedo. Aparecen primero puntas pardas en la cara sur y suroeste, luego se secan ramillas enteras y por último hay muerte descendente de las guías. La reacción típica, aumentar el riego, empeora la situación: el suelo se satura, la raíz somera se asfixia y entra Phytophthora. La planta se pierde en dos veranos.
Thuja occidentalis aguanta en esas mismas condiciones porque crece menos, tiene la fronda más pequeña y compacta y una demanda de agua bastante inferior. No es que sea una especie de secano —no lo es—, sino que su factura hídrica está dentro de lo que un riego de jardín puede pagar, y la de plicata no.
Hay un segundo motivo, menos citado: la tuya gigante prefiere suelos profundos, frescos y de reacción ácida a neutra. En los suelos calizos, someros y pedregosos de buena parte del interior peninsular se vuelve clorótica, con la fronda amarillenta y el crecimiento detenido, incluso con agua suficiente.
La conclusión geográfica es clara. Funciona bien en Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra húmeda, el Pirineo y las sierras frescas del noroeste. En el resto del país solo tiene sentido en jardines con suelo profundo, orientación norte y riego asegurado, y ni así se comporta como en el norte. En clima seco y calizo, la alternativa razonable para una pantalla es Platycladus orientalis o un ciprés mediterráneo, no forzar esta especie.
Cultivo
Ubicación. Sol o media sombra. Tolera bastante sombra de joven, herencia de su vida bajo dosel, y agradece estar protegida del viento seco.
Plantación. De octubre a diciembre en el norte. El cepellón se planta con el cuello a ras y se acolcha con 8 o 10 cm de corteza o astilla en toda la línea, algo que en esta especie no es un adorno: mantiene la humedad y la temperatura de la capa donde está toda la raíz.
Riego. Abundante y regular durante los tres o cuatro primeros años, con goteo de dos emisores por planta. En clima atlántico, después se sostiene sola salvo en episodios secos prolongados.
Abonado. Una aportación en marzo de granulado equilibrado de liberación lenta. Responde bien al nitrógeno, con la precaución habitual de no abonar a partir de agosto.
Frío. Resiste en torno a -25 ºC. El riesgo no es el invierno sino la primavera: brota pronto, y una helada tardía de abril quema los brotes nuevos. Rebrota, pero el seto queda irregular esa temporada.
Multiplicación. Esqueje de ramilla con talón de 12 a 15 cm, de octubre a febrero, en cama fría; enraíza con facilidad. Los cultivares de seto se producen así en masa.
Plagas y enfermedades
La enfermedad específica de esta especie es el tizón del follaje causado por Didymascella thujina, que forma manchas pardas con pequeños cuerpos oscuros en las escamas y provoca defoliaciones intensas. Es un problema de vivero y de plantación joven en clima húmedo y con plantas apretadas; se controla con marcos amplios, ventilación y retirada del material afectado.
A eso se suman Armillaria y Phytophthora en suelos encharcados, araña roja en veranos secos, y el ramoneo de corzos y ciervos sobre plantones jóvenes, que en repoblaciones del norte obliga a protectores individuales.
Uso forestal y madera
En la cornisa cantábrica y Galicia se ha ensayado y plantado como especie productora en estaciones frescas y bien regadas, sola o mezclada con abeto de Douglas, con crecimientos altos y madera de valor. No es una especie para repoblar terreno seco, por todo lo dicho antes.
Su madera es ligera, estable, sin resina y con una durabilidad natural excepcional frente a la pudrición y a los insectos, debida a las tujaplicinas que contiene. Se usa en tejas y ripias, revestimientos exteriores, estructuras de invernadero, colmenas, cerramientos y carpintería expuesta a la intemperie. Para los pueblos de la costa noroeste americana fue la materia prima de canoas, casas comunales y postes tallados, y su nombre en varias de esas lenguas equivale a árbol de la vida, con más motivo que en el caso de la tuya del Canadá.
En resumen
Thuja plicata es la tuya grande: crecimiento rápido, verde invernal constante, buena respuesta al recorte y la mejor opción disponible para un seto alto o una pantalla, siempre en clima húmedo. Se identifica por las marcas blancas en mariposa del envés y por su olor dulce e intenso al frotar la fronda. Su límite es el agua, y no solo la del suelo: con raíz somera, mucha superficie foliar y sin parada estival, en el interior seco y calizo español se seca por las puntas y termina perdiéndose, mientras que Thuja occidentalis, más modesta y menos exigente, todavía aguanta.