En la etiqueta del vivero pone Thuja orientalis. En la maceta hay una planta de otro género, con otro comportamiento en el jardín y otras necesidades de agua. Su nombre correcto desde hace décadas es Platycladus orientalis, y la diferencia no es una discusión de nomenclatura: quien la trata como si fuera una tuya la riega de más y la planta donde no toca.

El género Platycladus lo separó Spach en 1841 y la combinación actual la fijó Franco en 1949. Es monotípico: contiene esta sola especie. Sigue dentro de las cupresáceas, como Thuja, pero es un pariente, no un miembro del género. Los sinónimos que se encuentran en catálogos son Thuja orientalis y Biota orientalis.

Su origen está en el norte y el oeste de China, con presencia natural en Corea y el extremo oriental de Rusia. Lleva milenios plantada en templos y recintos funerarios chinos, y hay ejemplares de varios siglos en Pekín. Ese pasado explica su porte: no es un árbol de bosque húmedo, sino de laderas secas, pedregosas y muy soleadas.

Cómo distinguirla de una tuya verdadera

Los planos de la fronda. Es el rasgo que se ve desde lejos. En Thuja, las ramillas aplanadas se disponen en planos horizontales, como bandejas superpuestas. En Platycladus, esos abanicos están puestos de canto, en planos verticales, formando pantallas orientadas hacia arriba. Al mirar la planta a contraluz, parece hecha de láminas verticales.

Las dos caras de la ramilla. En Platycladus el haz y el envés son casi idénticos, verdes y sin marcas. Las tuyas verdaderas tienen el envés más pálido, y en algunas especies con dibujos blanquecinos bien visibles de estomas.

Los conos. Es la prueba que no falla. Los de Platycladus miden de 1,5 a 2,5 cm —el doble o el triple que los de una tuya—, son ovoides, carnosos y de un azul verdoso glauco durante meses antes de madurar, y cada escama termina en un gancho recurvado muy marcado. Los de Thuja son secos, leñosos, pardos, de 8 a 12 mm, con escamas lisas y sin ganchos. Además, las semillas de Platycladus carecen de ala; las de las tuyas la tienen.

El olor. Al frotar la fronda de Thuja occidentalis aparece un aroma resinoso con una nota afrutada que recuerda a manzana. Platycladus huele poco y de forma seca y herbácea, sin esa nota. Es un rasgo de campo cómodo cuando la planta es joven y todavía no ha dado conos.

El porte. Ovoide o piramidal ancha, con varias guías desde la base y ramificación densa, más que un cono de eje único. En cultivo se queda entre 3 y 8 metros, aunque en su tierra llega a 15 o 20.

Fronda de Platycladus orientalis con ramillas dispuestas en planos verticales

Por qué el nombre viejo sigue circulando

El cambio de género tiene ya más de setenta años, pero el comercio de plantas funciona con inercias largas. Las etiquetas de vivero se imprimen a partir de listas heredadas, los pedidos entre productores y garden centers usan las denominaciones de siempre, los cultivares se registraron con el nombre antiguo —'Aurea Nana', 'Elegantissima' y compañía se catalogaron como Thuja— y el cliente busca en la web exactamente lo que le suena. Cambiar el rótulo tiene un coste comercial inmediato y un beneficio que nadie percibe en el mostrador.

La consecuencia práctica para quien compra es sencilla: Thuja orientalis, Biota orientalis y Platycladus orientalis son la misma planta, y sus cuidados no son los de las otras tuyas del catálogo, sino los de un arbusto mediterráneo de secano.

Cultivo: una planta de calor y sequía

Ubicación. Pleno sol, sin discusión. Colocada a media sombra, en el rincón fresco donde iría una tuya, se estira, abre los abanicos y pierde toda la densidad. En sol directo, incluso con la reverberación de un muro blanco o de un suelo de grava, se mantiene compacta.

Suelo. Pobre, pedregoso, calizo, arcilloso o arenoso; el pH alto le da igual y tolera cierta salinidad. Lo único que necesita es que el agua no se quede parada.

Riego. Aquí está la diferencia grande. Durante los dos o tres primeros años necesita riegos de establecimiento, del orden de 15 litros cada diez o quince días en verano. Una vez arraigada, aguanta el verano de Madrid, Zaragoza o Murcia con riego esporádico, y en muchos jardines con ninguno. Regarla como si fuera Thuja occidentalis es la vía rápida a una pudrición de raíz: una planta que pardea entera y de golpe en agosto, en un jardín con riego automático diario, casi siempre ha muerto de agua, no de sed.

Frío. Resiste en torno a -18 o -20 ºC, bastante menos que las tuyas americanas. En los páramos de Soria, Burgos o Teruel, con mínimas por debajo de esa cifra, puede quemarse la fronda expuesta; en el resto del país no es un problema.

Nieve y viento. Su punto débil físico. Con varias guías verticales y ramas dispuestas en abanicos, una nevada pesada o una helada con hielo adherido la abre por el centro y deja las ramas caídas hacia fuera de forma permanente. En zonas nevosas conviene atarla con cinta ancha en espiral antes del invierno y sacudir la nieve acumulada.

Poda. Tampoco rebrota de madera vieja, así que el recorte se queda siempre en la zona con hoja verde. Un despunte a finales de primavera, tras el brote, basta para densificarla. No es una planta para setos formales de cara plana, entre otras cosas porque el corte deja las escamas seccionadas con un tono pardo que tarda en taparse; funciona mucho mejor como seto informal o pantalla libre de dos a cuatro metros.

Multiplicación. La especie se reproduce bien por semilla, con unos dos meses de estratificación en frío y siembra en primavera. Los cultivares se propagan por esqueje semileñoso de finales de verano y otoño, con talón y hormona.

Problemas. Cochinilla en ejemplares apiñados, araña roja en veranos muy secos y polvorientos, y el barrenillo Phloeosinus en plantas ya debilitadas por sequía extrema o por asfixia. Ninguno es habitual si la planta está bien colocada.

Cultivares

'Aurea Nana' es la más vendida: un huevo dorado compacto de 1 a 1,5 metros que no necesita poda y aguanta maceta durante años. 'Elegantissima' forma una columna de hasta 3 metros con las puntas doradas en primavera que viran a bronce en invierno. 'Pyramidalis Aurea' es la versión piramidal amarilla de mayor porte. 'Meldensis' y 'Rosedalis' conservan follaje juvenil, aciculado y blando, y cambian de color a lo largo del año, del amarillo primaveral al verde y al violáceo o gris malva en invierno; ese viraje es normal y no indica ningún problema. 'Franky Boy' tiene ramillas filiformes colgantes y aspecto de planta distinta por completo.

Platycladus orientalis Aurea Nana, ejemplar compacto de follaje dorado

Dónde tiene sentido plantarla

En jardines de clima seco y suelo calizo del interior y del sureste peninsular, esta especie hace lo que las tuyas americanas no pueden hacer sin una factura de agua considerable: pantalla verde permanente con riego mínimo. También es la conífera de recurso en medianas, rotondas y aparcamientos por su tolerancia al calor, al polvo y a los suelos compactados de obra.

Las formas enanas doradas funcionan en rocalla, en macizos con lavandas y santolinas y en maceta a pleno sol. Y es una de las coníferas más trabajadas en bonsái, por su ramificación fina y su capacidad de mantenerse en poco sustrato.

Sus semillas tienen un uso registrado en la medicina tradicional china, que se cita aquí solo como dato de contexto; no es material para experimentar en casa.

En resumen

La planta que el vivero etiqueta como Thuja orientalis es Platycladus orientalis, un género aparte. Se reconoce por sus abanicos de fronda en planos verticales, por sus conos carnosos y glaucos de escamas ganchudas, por sus semillas sin ala y por la ausencia del olor afrutado de las tuyas al frotar la hoja. En el jardín pide pleno sol, suelo drenado y poca agua, y devuelve una pantalla verde en condiciones de calor y sequía donde Thuja occidentalis se arruinaría. Cuidarla como a una tuya es el modo más seguro de perderla.


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