El nombre antiguo de esta conífera, arbor vitae, no salió de un catálogo de vivero. Se le atribuye a la expedición de Jacques Cartier al río San Lorenzo en el invierno de 1535, cuando la tripulación se moría de escorbuto y los iroqueses les prepararon una infusión de la corteza y las hojas de un árbol local. Sobrevivieron, y en 1536 llegaron a Francia las primeras plantas: Thuja occidentalis fue el primer árbol norteamericano cultivado en Europa.
Su área natural va del sureste de Canadá a los Grandes Lagos y Nueva Inglaterra, y ocupa dos ambientes que parecen incompatibles: turberas y bosques pantanosos con el suelo encharcado buena parte del año, y farallones calizos verticales como el escarpe del Niágara, donde crece agarrada a la roca en forma de arbustos retorcidos de pocos metros. Algunos de esos ejemplares acantilados pasan de los mil años. La lección para el jardín está en la lista: tolera la caliza, tolera el suelo húmedo y tolera un frío extremo, por debajo de -35 ºC. Lo que no tolera es la sequía.
Cómo es la planta
En cultivo forma un cono estrecho y denso de 8 a 12 metros, con un tronco de corteza fibrosa que se desprende en tiras rojizas. La fronda se organiza en planos horizontales, con hojas escuamiformes de 2 a 4 mm imbricadas sobre la ramilla aplanada. Al frotarla entre los dedos desprende un olor resinoso y afrutado, con un fondo que recuerda a manzana verde; es un buen rasgo de campo, porque otras coníferas de aspecto parecido huelen de otra manera o casi no huelen.
Los conos son pequeños, de 8 a 12 mm, ovoides, leñosos, con cuatro o cinco pares de escamas lisas, y pasan de verdes a pardos en un solo año. Las semillas llevan un ala estrecha a cada lado. El sistema radicular es somero y muy ramificado: ocupa los primeros 30 a 40 centímetros del perfil y se extiende en horizontal, cosa que condiciona todo el riego.
Los cultivares que importan
La especie tipo apenas se planta: el vivero vende cultivares, y la elección determina el resultado.
Para seto. 'Smaragd' (o 'Emerald') es la referencia: cónica estrecha, de 3 a 5 metros de alto por 1,2 de ancho, crecimiento moderado de 20 a 30 cm al año y, sobre todo, un verde que se mantiene en invierno prácticamente sin bronceado. Se planta a 60-70 cm entre pies. 'Brabant' crece más deprisa, 30-40 cm al año, llena antes y sale más barata, pero es más ancha, exige más recorte y broncea claramente en invierno; se planta a 80-100 cm. 'Columna' es estrictamente columnar y de verde oscuro, buena para pantallas altas y estrechas. 'Holmstrup', compacta y lenta, sirve para setos bajos de un metro y medio sin apenas mantenimiento.
Enanas y globosas. 'Danica' es una bola verde de 40-50 cm que no necesita poda. 'Tiny Tim' y 'Little Giant' hacen lo mismo en formato aún menor. 'Golden Globe' y 'Rheingold' aportan tonos dorados y anaranjados, muy vistosos, con la advertencia de que 'Rheingold' vira a bronce cobrizo intenso en invierno, cosa que forma parte de su gracia y no es un fallo. 'Woodwardii' forma una bola grande, de hasta dos metros, y también broncea.
Pardeamiento invernal: cuál es normal y cuál no
Una tuya que se vuelve parda no dice por sí sola si está enferma. La respuesta está en el patrón del pardeamiento, no en su intensidad, y merece la pena aprender a leerlo.
Normal, caso 1: el bronceado invernal. Toda la planta, o toda su superficie exterior, vira de manera uniforme a un verde apagado, bronce o dorado sucio entre noviembre y marzo, y recupera el color entre finales de marzo y mayo con el brote nuevo. Es una respuesta fisiológica al frío, más acusada en 'Brabant', 'Woodwardii' y los cultivares dorados, y mínima en 'Smaragd'. El follaje no está muerto: si al doblar una ramilla se dobla en lugar de partirse en seco, sigue viva.
Normal, caso 2: la caída del follaje interior. Entre septiembre y noviembre, las ramillas de dos y tres años del interior de la copa amarillean, se vuelven pardas y se desprenden enteras, dejando el suelo cubierto de restos. Es la renovación natural del follaje, equivalente a la caída de la hoja de un caducifolio. Se reconoce porque afecta solo al interior, está repartida de forma homogénea por toda la planta y la superficie exterior sigue verde.
No normal, caso 1: un sector o una rama entera pardea y no vuelve. Si el pardeamiento tiene bordes definidos y afecta a una rama completa desde su inserción, o a un cuadrante de la planta, hay que mirar la base. Una zona de corteza hundida y oscurecida en el arranque de la ramilla indica un cancro (Pestalotiopsis, Kabatina): se corta por debajo, en madera sana, y se retira. Si el que se apaga es todo un ejemplar del seto, empezando por la base y con la fronda de un pardo grisáceo mate, lo más probable es una pudrición de raíz por Phytophthora, favorecida por suelo compactado o riego excesivo en terreno pesado. Ahí no hay tratamiento útil: se sustituye la planta y se corrige el drenaje.
No normal, caso 2: la cara expuesta. Pardeamiento concentrado en la cara sur o suroeste, o en la que da al viento dominante, con la cara opuesta verde. Es desecación invernal: el sol o el viento hacen transpirar el follaje mientras el suelo está helado o seco y la raíz no puede reponer agua. Afecta sobre todo a plantas del primer y segundo año y a setos junto a carreteras que se salan en invierno. Se previene con un riego abundante a finales de otoño, antes de que el suelo se hiele, y con acolchado.
No normal, caso 3: de abajo arriba y de dentro afuera, en verano. Es sed. Con la raíz en los primeros 40 cm, una tuya se queda sin agua mucho antes de que el jardinero lo note en el resto del jardín.
No normal, caso 4: puntas pardas dispersas. Puntas de 2 a 4 cm secas, salpicadas por toda la planta, que se desprenden al tirar de ellas y están huecas por dentro. Es el minador de la tuya (Argyresthia thuiella). Con daño leve basta recortar y retirar el material afectado en invierno. Si además la fronda tiene un tono plomizo y polvoriento, revísese el envés con lupa: araña roja (Oligonychus ununguis), típica de veranos secos y calurosos.
Riego y suelo
El riego es donde se gana o se pierde un seto de tuya. La raíz somera obliga a regar a menudo y en anchura, no a mucha profundidad. En un seto, la solución razonable es una línea de goteo con dos emisores por planta, colocados a unos 25 cm del tronco y a ambos lados, en vez de un solo gotero pegado al tallo.
Cantidades orientativas para el interior peninsular: de 25 a 40 litros por planta y semana en julio y agosto, repartidos en dos riegos, y la mitad en primavera y otoño. En la cornisa cantábrica, con riego solo en episodios secos, es suficiente. Un acolchado de corteza de 5 a 8 cm sobre toda la línea del seto reduce la evaporación y evita que la raíz superficial se cueza en un suelo desnudo a 45 ºC.
El suelo puede ser calizo sin problema y puede ser arcilloso si no se compacta. Lo que conviene evitar es la combinación de arcilla apelmazada más riego generoso: la tuya aguanta un suelo naturalmente húmedo, pero no uno asfixiado.
Plantación, poda y abonado
Plantación. De octubre a diciembre, o en marzo donde el invierno sea duro. Se cava un hoyo del doble del ancho del cepellón pero no más profundo, se planta con el cuello a ras y se riega copiosamente en el momento, aunque llueva, para asentar el sustrato.
Poda. Dos recortes al año: uno a finales de junio y otro a finales de agosto o principios de septiembre, este último ligero. La regla que no se puede saltar es no cortar nunca por debajo del verde: la tuya no rebrota de la madera vieja desnuda, y un hueco marrón abierto por una tijera demasiado profunda se queda para siempre. Conviene dar al seto un perfil ligeramente trapezoidal, más ancho abajo que arriba, para que la parte inferior reciba luz y no se despueble.
Abonado. Una aplicación en marzo de abono granulado equilibrado con nitrógeno de liberación lenta, del orden de 60 a 80 gramos por metro lineal de seto, incorporado con el rastrillo y regado a continuación. Nada después de agosto, para no forzar brotes tiernos que llegarán al frío sin lignificar.
Multiplicación. Esquejes de ramillas de 10-15 cm arrancadas con talón entre noviembre y febrero, en cama fría, con sustrato de turba y perlita. Enraízan bien y en unos tres meses. Es el método con el que se producen todos los cultivares, ya que por semilla no salen iguales al pie madre.
Usos
En jardinería, el seto de privacidad y la pantalla cortavientos son el destino habitual, y las formas enanas funcionan muy bien en macetas grandes y en rocallas, donde su forma se mantiene sin intervención durante años.
En su tierra de origen, la madera de esta tuya, ligera y con una durabilidad natural notable frente a la pudrición, se ha usado para postes, tejas, traviesas y armazones de canoa. Su follaje da además un aceite esencial rico en tuyona, un compuesto neurotóxico que es la razón por la que ese aceite no tiene ningún uso doméstico razonable, por más que aparezca etiquetado como natural.
En resumen
Thuja occidentalis es una conífera norteamericana durísima al frío, tolerante con la caliza y con el suelo húmedo, y sensible a la sequía por su raíz superficial. En seto, 'Smaragd' es la elección segura por su color invernal y su porte estrecho, y 'Brabant' la rápida y barata que exige más tijera. Ante una tuya parda, lo primero es leer el patrón: uniforme y exterior en invierno, o interior en otoño, es normal; sectorial, unilateral o ascendente desde la base, no lo es. Y la poda tiene un límite que no se negocia, porque la madera vieja de esta especie no vuelve a brotar.