En julio, con el talud de la carretera reducido a polvo y cardos secos, hay una mata que sigue verde y sin una sola hoja. Es Spartium junceum, la gayomba o retama de olor, y esa contradicción aparente resume toda su biología: renunció a las hojas y trasladó la fotosíntesis a los tallos, que son cilíndricos, flexibles y de un verde glauco que no se apaga en todo el verano.

Es un arbusto mediterráneo de la familia de las leguminosas (Fabaceae), presente de forma silvestre en casi toda la península ibérica, y uno de los mejores candidatos para un jardín donde el riego no está garantizado. Antes de plantarlo conviene saber dos cosas: que sus semillas son tóxicas y que no perdona una poda mal hecha.

Qué planta es exactamente

Spartium junceum L. es la única especie de su género. Los nombres populares en español son gayomba, retama de olor, retama macho o ginesta en el ámbito catalán. Alcanza de 2 a 3 metros de altura, con ejemplares viejos que rondan los 4, y otro tanto de anchura si crece libre.

El porte es de varas erectas que nacen de la base, poco ramificadas, sin espinas y de sección redonda: el epíteto junceum alude precisamente a ese aire de junco. Las hojas existen —simples, enteras, lanceoladas, de 1 a 3 cm— pero son escasas, aparecen en primavera y caen enseguida. La planta pasa el resto del año fotosintetizando con la corteza de los tallos, un ahorro brutal de agua porque reduce la superficie por la que transpirar.

La floración va de abril a julio según la zona, con el pico en mayo y junio; en el litoral sur puede arrancar en marzo. Las flores son amarillo intenso, amariposadas, de 2 a 3 cm, agrupadas en racimos terminales laxos, y desprenden un perfume dulce y penetrante que se nota a varios metros. Es la característica que la separa de golpe de casi todas las retamas y genistas ibéricas, que huelen poco o nada.

Flores amarillas y perfumadas de Spartium junceum

Detalle botánico útil para identificarla en el campo: los diez estambres están soldados en un solo tubo (androceo monadelfo), y el cáliz es membranoso, partido por arriba, en forma de espata. Ni Genista ni Cytisus presentan ese cáliz espatáceo. El fruto es una legumbre aplanada de 5 a 8 cm, verde primero y negruzca al madurar, con pelos sedosos y entre 10 y 18 semillas. Al secarse en agosto se abre con un chasquido y las valvas se retuercen, lanzando la semilla a varios metros.

Cuidado con las semillas

Toda la planta, y en especial semillas y flores, contiene alcaloides quinolizidínicos, entre ellos la citisina. Son los mismos compuestos responsables de las intoxicaciones por semillas de codeso (Laburnum anagyroides). La ingestión provoca vómitos, salivación, dolor abdominal y, en cantidad, alteraciones nerviosas y cardíacas.

Esto no descarta la planta del jardín —el contacto con ella es inocuo y no tiene savia irritante—, pero sí obliga a dos precauciones. Si hay niños pequeños, las legumbres negras del final del verano son el riesgo real, porque se parecen a las vainas de guisante: conviene recortar los frutos antes de que maduren. Y si hay caballos, cabras o conejos con acceso, mejor plantarla fuera de su alcance; el ganado suele rechazarla por amarga, pero los animales jóvenes o mal alimentados no siempre discriminan. Ante una ingestión, al veterinario o al 91 562 04 20 del Instituto Nacional de Toxicología, sin esperar a ver síntomas.

Dónde plantarla

Sol directo, todo el día. A media sombra estira las varas, se abre por el peso y florece la mitad. No hay ubicación de sombra que le valga.

El suelo importa menos de lo que parece, siempre que drene. Prospera en margas calizas, en arcillas pedregosas, en zahorras compactadas de obra y en arenas pobres. Tolera pH alcalino sin clorosis, lo que en media España es una ventaja enorme. Lo único que no soporta es el encharcamiento: en un suelo que retenga agua en invierno, la Phytophthora se lleva la planta en una temporada. En terrenos pesados, plantar sobre caballón o en talud.

Al ser leguminosa, fija nitrógeno atmosférico gracias a las bacterias rizobios de sus raíces. Por eso vive en suelos que otros arbustos rechazan y por eso abonarla con nitrógeno es contraproducente: crece blanda, se espiga, se tumba con el viento y florece peor. Si el suelo es realmente estéril, una aportación de compost maduro en superficie el primer otoño basta para toda su vida.

Riego, rusticidad y clima

Durante el primer y el segundo verano necesita riegos de apoyo: uno abundante cada 15 o 20 días, mojando en profundidad, para que la raíz principal baje. A partir del tercer año, en clima mediterráneo peninsular, se sostiene sola con la lluvia. Riegos frecuentes en verano en una planta establecida no la mejoran: la vuelven susceptible a podredumbres de cuello.

En cuanto al frío, aguanta bien heladas de -10 a -12 °C una vez establecida. Va sobrada en todo el litoral, en Andalucía, Extremadura, el valle del Ebro y buena parte de la meseta. En zonas de interior con inviernos de -15 °C sostenidos y suelos que se hielan, sufre daños en las varas o muere. Tolera razonablemente la brisa marina, aunque no la primera línea con salpicadura directa.

Plantación y trasplante

El momento es el otoño, de octubre a diciembre, para que enraíce con las lluvias antes del primer verano. La segunda opción es final del invierno, febrero o marzo. Plantar en mayo condena al ejemplar a un verano de riegos constantes que, además, no le convienen.

Aquí hay un detalle que decide el éxito: la gayomba desarrolla una raíz pivotante profunda y detesta el trasplante. Comprar un ejemplar grande en contenedor de 20 o 35 litros, con la raíz enrollada al fondo de la maceta, es pagar más por una planta que se establecerá peor y quedará mal anclada. Un plantón de un litro o de alveolo forestal, plantado en otoño, alcanza y supera al grande en dos temporadas. Y una vez en el sitio, ya no se mueve.

Multiplicación

Por semilla, que es como se hace y como funciona. Se recogen las legumbres en agosto, cuando ya están negras pero antes de que se abran, y se dejan secar en bolsa de papel para que suelten el grano.

La cubierta seminal es dura e impermeable, así que sin tratamiento la germinación es errática y se reparte a lo largo de años. La escarificación resuelve el problema: agua muy caliente (unos 80 °C) fuera del fuego, con las semillas dentro hasta que enfríe, 24 horas. Las que se hayan hinchado al doble están listas; el resto se repasa lijando ligeramente la cubierta. Sembradas en otoño o a finales de invierno en sustrato arenoso, nascen en dos o tres semanas.

Los esquejes enraízan mal y no compensan. La siembra directa en el sitio definitivo, en el propio talud o parterre, es incluso mejor que el semillero, porque evita el trasplante.

Poda: menos es más

Este es el punto donde se pierde la planta. Spartium junceum rebrota mal o no rebrota del leño viejo. Cortar una mata envejecida y desnuda por abajo a 30 cm del suelo, con la idea de rejuvenecerla, deja normalmente un tocón muerto. Lo que en un Cytisus de jardín o en una espirea es un rejuvenecimiento rutinario, aquí es una sentencia.

La poda correcta es ligera, anual y siempre sobre madera verde del año, inmediatamente después de la floración, entre finales de junio y julio. Se recortan las varas floridas alrededor de un tercio, dejando siempre tejido verde por debajo del corte. Con eso se consiguen tres cosas: se mantiene la mata compacta desde joven, se retiran las legumbres antes de que maduren y se evita el desnudamiento de la base.

Podar en marzo, antes de florecer, elimina la flor de la temporada. Y no tocar nunca la planta lleva, hacia el año seis o siete, a un arbusto alto, pelado por abajo y abierto en abanico que ya no tiene arreglo. La vida útil ronda los 15 o 20 años; cuando el ejemplar decae, se sustituye, no se rescata.

Plagas y problemas

Sanitariamente es una planta cómoda. Puede recibir pulgón en los brotes tiernos de primavera (Aphis cytisorum y afines), que rara vez pasa de ser antiestético y se controla con un chorro de agua a presión o jabón potásico si aprieta. Ocasionalmente aparecen orugas defoliadoras y cochinilla algodonosa en plantas muy resguardadas.

El daño serio siempre viene del suelo: podredumbre radicular por exceso de agua. La planta amarillea, las varas pierden el verde brillante y se secan de arriba abajo. Cuando eso ocurre, ya no se recupera; la solución es preventiva y consiste en drenaje y en no regar de más.

Legumbres maduras del Spartium junceum

Para qué sirve en el jardín

Su uso natural es la xerojardinería: macizos de secano, jardines de segunda residencia sin riego, medianas y rotondas, y taludes donde el sistema radicular y la capacidad de fijar nitrógeno sujetan y mejoran el suelo. Es especie habitual en restauración de márgenes de carretera por ese motivo.

Funciona bien en seto informal alto, plantada a 1,2 o 1,5 metros entre pies, y como pantalla visual ligera que no corta el aire. Combina de forma natural con romero, lavanda, Cistus, Phlomis y gramíneas como Stipa tenuissima: mismas exigencias, mismo riego, misma paleta.

La floración es un recurso melífero de primer orden, y el perfume justifica situarla cerca de una zona de paso o de una ventana. Históricamente sus varas se maceraban para obtener fibra textil, y las flores se han empleado en tintorería y en perfumería para extraer un absoluto de retama.

Un apunte con el que conviene ser honesto: fuera del área mediterránea se ha convertido en invasora agresiva en California, Chile, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. En la península es autóctona y forma parte del paisaje, así que ese problema no aplica aquí, pero explica por qué su venta está restringida en algunos países.

En resumen

La gayomba es un arbusto de sol, suelo pobre y drenaje, que después de dos veranos no vuelve a pedir agua y paga con seis o siete semanas de flor amarilla perfumada. Se planta en otoño, pequeña y de una vez, porque la raíz pivotante no admite mudanzas. Se poda ligeramente cada verano justo tras la floración, siempre sobre verde, y jamás se rebaja al leño viejo con intención de rejuvenecerla. Y se planta sabiendo que las legumbres negras del final del verano son tóxicas: si hay niños o animales cerca, se recortan antes de que maduren.


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