El látex blanco que sale al cortar un tallo de esta planta produce quemaduras químicas en la piel y, si salpica un ojo, puede dañar la córnea de forma seria. Ese dato tiene que ir antes que cualquier otro, porque la llamada planta de la vida se vende con un nombre reconfortante y una fama de remedio casero que no se corresponde con lo que hay dentro de sus tallos.

Aclarado eso, es una planta ornamental estupenda: hoja gruesa de color vino, porte de arbolillo, resistente al descuido y muy fácil de multiplicar. Solo hay que manejarla con guantes y colocarla con cabeza.

Qué planta es y cómo se llama de verdad

La planta de la vida es Synadenium grantii Hook.f., un arbusto suculento de la familia Euphorbiaceae originario del este de África —Tanzania, Kenia, Uganda, Malaui y Zambia—, descrito en el siglo XIX y dedicado al explorador James Augustus Grant. La revisión taxonómica moderna ha absorbido el género Synadenium dentro de Euphorbia, y el material que circula en cultivo y en la bibliografía brasileña aparece hoy citado como Euphorbia umbellata. Si ves los dos nombres en etiquetas distintas, hablan de la misma planta.

Lo que se cultiva casi siempre es el cultivar 'Rubra', de hojas rojizas a púrpura oscuro, más vistoso que la forma verde original.

Synadenium grantii 'Rubra' con hojas de color vino

Forma un arbusto o arbolillo de tallos gruesos y verdes que en su tierra llega a tres o cuatro metros; en maceta se queda en metro y medio o dos. Las hojas son obovadas, de 8 a 15 centímetros, algo carnosas, agrupadas en las puntas de las ramas, y van soltando las de abajo conforme el tallo engorda, de manera que con los años adopta silueta de palmerita leñosa. Las flores son ciatios diminutos de color rosado o rojizo reunidos en umbelas terminales, que aparecen entre finales de otoño e invierno y pasan bastante desapercibidos.

El nombre confunde: tres plantas distintas comparten apodo

Quien pregunta en un vivero por "la planta de la vida" o "el árbol de la vida" puede llevarse a casa cosas muy distintas, y no da igual cuál sea.

La tuya (Thuja occidentalis) es la que en botánica lleva desde antiguo el nombre de árbol de la vida —arbor vitae—: una conífera de seto, verde, resinosa, sin nada que ver con lo que describimos aquí.

El aranto o espinazo del diablo (Kalanchoe daigremontiana), esa crasa que produce plantitas en el borde de la hoja, se llama también planta de la vida en parte de Hispanoamérica y arrastra la misma leyenda de curar el cáncer. Contiene bufadienolides, compuestos cardiotóxicos, y su ingestión ha causado intoxicaciones graves en ganado.

El palito o lápiz (Euphorbia tirucalli), de tallos delgados como lápices verdes, es pariente cercano del Synadenium y comparte con él un látex igual de cáustico. Es la especie que más casos de lesión ocular figura en la literatura oftalmológica.

Si lo que quieres es exactamente la planta de este artículo, busca la etiqueta con Synadenium grantii o Euphorbia umbellata, y fíjate en la hoja: ancha, gruesa y granate, no en forma de aguja ni de lápiz.

La toxicidad, con detalle

El látex de Synadenium grantii contiene ésteres de forbol, diterpenos que son irritantes potentes de piel y mucosas. No es una savia que "pica un poco": es un cáustico.

En la piel provoca enrojecimiento, escozor y, con contacto prolongado o piel sensible, ampollas y una quemadura química que tarda días en cerrar. La reacción no siempre es inmediata; puede tardar una o dos horas en manifestarse, y para entonces uno ya se ha tocado la cara.

En el ojo está el riesgo grave. Una gota de látex produce dolor intenso, lagrimeo, edema corneal y visión borrosa, y en casos serios deja secuelas. Las salpicaduras oculares ocurren casi siempre podando: se corta una rama por encima de la cabeza, el tallo está a presión y el chorro sale hacia arriba.

Por ingestión causa ardor en boca y garganta, inflamación de labios y lengua, vómitos y diarrea. Los perros y gatos que mordisquean tallos suelen acabar en el veterinario con estomatitis y babeo abundante.

Si hay contacto: lava la piel de inmediato con agua abundante y jabón, sin frotar y sin llevarte las manos a la cara. Si entra en el ojo, irriga con agua o suero fisiológico durante quince o veinte minutos seguidos y acude a urgencias oftalmológicas el mismo día, aunque parezca que mejora. En España, el Servicio de Información Toxicológica atiende las 24 horas en el 91 562 04 20.

La fama medicinal frente a lo que dicen los estudios

Este punto merece precisión, porque circula mucha desinformación.

Lo que dice la tradición. En Brasil, donde la planta se conoce como janaúba o leiteira, existe un uso popular extendido del látex diluido para tratar el cáncer, la diabetes, procesos inflamatorios y afecciones digestivas. De ahí vienen los nombres "planta de la vida" y "planta del cáncer" con los que llegó a España a través de internet y de cadenas de mensajes.

Lo que dice la evidencia. Hay trabajos experimentales publicados con extractos de Euphorbia umbellata que describen actividad antiinflamatoria y citotóxica en cultivos celulares y en modelos animales. Son estudios preclínicos: exploran un posible interés farmacológico, no demuestran que la planta funcione en personas. No existen ensayos clínicos que respalden su uso como tratamiento del cáncer, de la diabetes ni de ninguna otra enfermedad en humanos. Lo que sí está documentado son los casos de intoxicación por consumo del látex.

Y hay un matiz relevante: los ésteres de forbol de esta familia botánica se emplean en investigación precisamente como promotores tumorales en modelos experimentales de carcinogénesis. Es decir, el compuesto característico de la planta actúa en el laboratorio en el sentido contrario al que le atribuye la leyenda.

Por todo eso, aquí no vas a encontrar preparaciones, diluciones ni dosis. Esta planta se cultiva por su hoja, no se ingiere. Ningún problema de salud debe tratarse sustituyendo o retrasando el tratamiento indicado por un médico, y cualquier duda sobre plantas y medicación —muy especialmente en embarazo, lactancia, infancia o con tratamientos crónicos en marcha— se consulta con el médico o el farmacéutico.

Luz y temperatura

Quiere mucha luz. Con varias horas de sol directo, el cultivar 'Rubra' desarrolla ese color vino intenso que es su gracia; a media luz las hojas viran a verde broncíneo, los entrenudos se alargan y la planta queda desgarbada. Eso sí, si viene de un invernadero sombreado, acostúmbrala al sol de forma progresiva a lo largo de dos o tres semanas, o se quemará.

Del frío no entiende nada. Por debajo de 10-12 ºC detiene el crecimiento, hacia los 5 ºC empieza a dañarse y una helada, aunque sea corta, la mata. En la práctica peninsular esto significa que solo puede vivir todo el año a la intemperie en el litoral mediterráneo cálido, en el sur de Alicante, Murcia, la costa de Málaga y Almería, y en Canarias. En el resto se cultiva en maceta: fuera de mayo a octubre y dentro de casa o en galería luminosa el resto del año, lejos de corrientes de aire frío y también del aire caliente y seco de un radiador.

Sustrato, maceta y riego

Sustrato drenante y ya está: una mezcla comercial para cactus y crasas, o mitad sustrato universal y mitad perlita, arena gruesa o picón. Maceta con agujeros, y mejor de barro que de plástico, porque la porosidad ayuda a secar el cepellón.

Aquí está la creencia que más ejemplares se lleva por delante: parece un cactus, pero no bebe como un cactus. En pleno crecimiento, de abril a septiembre, tiene una demanda de agua parecida a la de un arbusto normal. Riega cuando los tres o cuatro centímetros superiores del sustrato estén secos —en verano y al sol, eso puede ser cada cinco o siete días—, empapando hasta que salga agua por abajo y vaciando después el plato.

En invierno se invierte la regla. Con la planta parada y a 12 o 15 grados, un riego cada tres o cuatro semanas es suficiente, y en un lugar fresco aún menos. Regarla en enero como en julio hace que el tallo se ablande justo por la base, se ponga marrón y la planta se venza sobre sí misma; cuando eso se ve, la pudrición ya subió y rara vez se recupera.

De abono, un fertilizante para cactus y suculentas —bajo en nitrógeno— una vez al mes de abril a septiembre, y a la mitad de la dosis que indique el envase. Con exceso de nitrógeno crece rápido, blando y aguado, y esos tallos se doblan solos.

Trasplante cada dos o tres años, en primavera, subiendo un número de maceta. Con guantes: al sacar el cepellón siempre se parte alguna raicilla o algún tallo.

Poda y esquejes, que es cuando hay que tener cuidado

Se poda en primavera, para bajarle la altura o forzar ramificación; corta por encima de un nudo y saldrán dos o tres brotes nuevos. El material que necesitas antes de empezar: guantes impermeables, gafas de protección, manga larga y algo para cubrir el suelo.

Nunca cortes ramas situadas a la altura de tu cara. Baja la maceta al suelo o gírala para trabajar desde arriba. Tras el corte, el látex mana durante un par de minutos; se detiene mojando el corte con agua fría o dejando simplemente que coagule. Recoge después las gotas caídas al suelo, que siguen siendo irritantes cuando se secan, y lava tijeras y guantes.

Ejemplar adulto de lechero africano cultivado en maceta

Para multiplicarla, toma esquejes de 10 a 15 centímetros en primavera o verano, de un tallo firme. Enjuaga el corte bajo el grifo hasta que deje de soltar leche y déjalos secar a la sombra entre siete y catorce días, hasta que la herida forme callo. Ese secado no es opcional: un esqueje plantado en fresco se pudre. Después clávalos en perlita o arena apenas húmeda, a la luz pero sin sol directo, y a 20-25 ºC enraízan en tres a seis semanas. No los pongas a enraizar en un vaso de agua; en agua se pudren.

Problemas habituales

Caída repentina de hojas. Casi siempre es un cambio brusco: la entraste en casa en noviembre, o la sacaste al sol de golpe, o le dio una corriente fría. Deja de regar tanto, no la muevas más y volverá a brotar en primavera.

Hojas amarillas abajo y base blanda. Exceso de agua. Saca el cepellón, revisa raíces, corta lo podrido y replanta en sustrato seco y drenante, sin regar hasta pasada una semana.

Pierde el color rojo. Falta de luz. Muévela a una posición más soleada, poco a poco.

Algodones blancos en las axilas de las hojas. Cochinilla algodonosa, la plaga más frecuente en interior. Se quita con un bastoncillo mojado en alcohol y se trata con jabón potásico repitiendo cada semana. Con calefacción y aire seco también puede aparecer araña roja: se combate subiendo la humedad ambiental y con acaricida si hay muchas.

Dónde colocarla en casa

Una regla práctica que ahorra disgustos: la planta de la vida no va en pasillos estrechos, ni al borde de una mesa donde llegue una mano infantil, ni en el rincón donde el gato se afila las uñas. Un rellano luminoso, una terraza o una galería, siempre por encima de la altura de un niño pequeño y sin tallos invadiendo el paso, es su sitio.

Si tienes niños o animales que muerden hojas y no te ves vigilando, esta no es la planta. Para el mismo efecto ornamental —porte arbustivo, hoja púrpura, poco riego— tienes alternativas sin látex tóxico, como Cordyline fruticosa de hoja granate, Alternanthera dentata o, en exterior mediterráneo, un Loropetalum chinense 'Rubrum'.

En resumen

Synadenium grantii (hoy también citada como Euphorbia umbellata), y en especial el cultivar 'Rubra' de hoja granate, es un arbusto suculento del este de África que se cultiva en España en maceta salvo en el litoral cálido y Canarias, porque cualquier helada lo mata.

Pide mucha luz, sustrato muy drenante, riegos regulares en verano y casi ninguno en invierno, y abono para cactus a media dosis durante el crecimiento. Se multiplica sin dificultad por esquejes, siempre dejando secar el corte una o dos semanas antes de plantarlo.

Su látex es cáustico: guantes y gafas para podar o trasplantar, nunca cortar ramas a la altura de los ojos, y ante una salpicadura ocular, lavado prolongado y urgencias el mismo día.

Y sobre su reputación como remedio: la tradición brasileña le atribuye propiedades contra el cáncer y la diabetes, pero los únicos datos disponibles son de laboratorio y no hay ensayos clínicos que respalden ese uso en personas. Es una planta de jardín, y para lo demás está el médico.


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