La grafía que fijó Linneo en 1753 lleva y griega: Pinus sylvestris. La variante Pinus silvestris circula por viveros, catálogos y etiquetas desde hace décadas, y aunque el latín admite silva y sylva como formas de la misma palabra, el nombre válido de la especie es el que publicó su autor. Da igual con cuál llegues al vivero: te van a enseñar el mismo árbol, un pino de montaña de crecimiento rápido, corteza anaranjada y acículas azuladas.

Merece la pena saber qué se está comprando, porque esta especie funciona espectacularmente bien en unos sitios y muy mal en otros, y el límite es bastante nítido.

Ejemplar adulto de Pinus sylvestris

Retrato de la especie

Conífera perenne de la familia Pinaceae, alcanza en la Península entre 20 y 30 metros, con un diámetro de tronco que en pinares viejos supera el metro. Vive de 300 a 500 años, y en el norte de Escandinavia se han datado ejemplares por encima de los 700.

Sus rasgos de identificación son tres y bastan:

  • Acículas en pares, de 3 a 7 cm, rígidas, un poco torsionadas y de color verde glauco, casi azulado. Cualquier pino con hojas largas y verde intenso no es este.
  • Corteza bicolor: gris parda y agrietada en la base, naranja cobrizo y exfoliante en láminas finas en el tercio superior y las ramas gruesas.
  • Piñas pequeñas, de 3 a 6 cm, cónicas y grises, que maduran en dos años y se abren en la primavera del tercero.

Es monoica: en mayo y junio los conos masculinos amarillos de la base de los brotes nuevos sueltan una nube de polen que lo cubre todo. Ese polvo amarillo del final de la primavera tiene mala prensa entre los alérgicos, y sin embargo el polen de pino tiene granos grandes y pesados y una capacidad sensibilizante baja. Detrás de un estornudo de mayo suele estar la gramínea o el olivo, no el pino que ensucia el capó del coche.

Rápido de joven, longevo después

La fama de crecimiento rápido es merecida y tiene fecha de caducidad. En estación fresca, con suelo suelto y sol pleno, un pino silvestre joven da 30 a 60 cm de guía al año y puede plantarse en los 8-10 metros en dos décadas. Después el ritmo cae, la copa cónica se abre y el árbol dedica su esfuerzo a engordar y a formar duramen. En gestión forestal se trabaja con turnos de 80 a 120 años, lo que ya dice que el árbol veloz de los primeros años no es el mismo organismo que el pino maduro de tronco naranja.

Ese vigor inicial es una ventaja para quien plante una masa o una pantalla en una finca de montaña, y una trampa para quien lo meta en un jardín pequeño pensando que "ya se verá". Se verá, en efecto: a los quince años tendrá un árbol de 12 metros con la sombra permanente encima del tendedero.

Qué se saca de él

Su madera es la más apreciada entre las coníferas españolas para estructura y carpintería. Se comercializa como pino de Valsaín, pino soria o pino rojo, ronda los 500 kg/m³ y tiene un duramen rojizo bastante durable frente a una albura clara que no lo es nada; para exterior o contacto con el suelo, la albura exige tratamiento en autoclave. Se ha usado en vigas, cerchas, suelos, ventanas y mobiliario, y sigue siendo el material de referencia en construcción con madera.

Fuera de la sierra mecánica, aporta otras cosas. Su resina da trementina y colofonia. Sus raíces forman ectomicorrizas con hongos comestibles, de modo que un pinar de silvestre es también terreno de níscalo (Lactarius deliciosus) y de boleto. Y como pionero heliófilo, se emplea en repoblación de laderas degradadas de montaña, donde tolera suelos esqueléticos que otras especies rechazan.

De sus yemas y su aceite esencial existe un uso tradicional europeo para catarros y dolores musculares. Está reconocido como uso tradicional, no como eficacia demostrada en ensayos clínicos, y el aceite esencial no debe aplicarse en la cara ni cerca de la nariz de bebés y niños pequeños, ni usarse en personas asmáticas. Cualquier duda sobre un preparado, al farmacéutico.

Acículas azuladas y ramas de pino silvestre

Cuándo tiene sentido en un jardín

Aguanta -40 °C. Lo que no aguanta es el verano ibérico de secano. Su hábitat natural en España está entre los 1.000 y los 2.000 metros, y por debajo de los 800 en el interior, o en cualquier punto del litoral mediterráneo, el árbol entra en decaimiento: amarillea, pierde acículas viejas, la copa se aclara y los escolítidos terminan el trabajo. Plantar un silvestre en un jardín costero es comprar un pino con fecha de caducidad y un problema de tala a los diez años.

La regla práctica: jardines de montaña, sí; jardines cálidos, no. Si el terreno es de verano largo y seco, el pino carrasco (Pinus halepensis) o el piñonero (Pinus pinea) dan el mismo aire mediterráneo sin agonizar.

Y si hay clima pero falta sitio, la solución son los cultivares enanos, que conservan el follaje azulado y la corteza cobriza en formato manejable: 'Watereri', un cono compacto de 3 o 4 metros muy azulado; 'Beuvronensis', almohadillado y por debajo del metro y medio; 'Gold Coin', que vira a dorado con los fríos; y 'Fastigiata' para una columna estrecha. En bonsái es una de las especies clásicas, precisamente porque responde al pinzado de velas con ramificación densa.

Cultivo sin sobresaltos

Sol directo, sin discusión. Es una especie heliófila que a media sombra se ahíla y pierde la ramificación baja.

Suelo arenoso o pedregoso, ácido a neutro (pH 4,5-6,5), con drenaje real. Sobre arcilla compacta o caliza activa amarillea por clorosis férrica. Si el terreno retiene agua en invierno, planta en caballón elevado.

Plantación en otoño, con planta de contenedor y raíz sin enroscar, dejando el cuello a ras de suelo. Sin abono en el hoyo: el exceso de nitrógeno produce brotes largos y blandos que se parten con la nieve.

Riego abundante y espaciado los dos o tres primeros veranos, y después nada. Un pino silvestre adulto en su clima no necesita riego.

Poda mínima. No rebrota de madera vieja, así que cualquier corte por detrás de las acículas deja un muñón seco definitivo. Quita solo ramas muertas o rotas, en invierno. Para compactar la copa de un ejemplar ornamental se pinzan las velas tiernas en mayo, cortando la mitad del brote.

Multiplicación por semilla. Recoge piñas maduras en invierno, sécalas al calor suave para que abran, separa las semillas del ala y guárdalas en frío. Una estratificación de tres o cuatro semanas a 4 °C mejora la germinación. Siembra en primavera en contenedor forestal profundo con sustrato arenoso, porque la raíz pivotante se estropea en bandejas bajas. El repicado a raíz desnuda se paga con marras: mejor contenedor desde el principio.

De plagas, la que hay que vigilar es la procesionaria (Thaumetopoea pityocampa), a la que esta especie es muy sensible. El tratamiento con Bacillus thuringiensis var. kurstaki se aplica en septiembre y octubre, con las orugas pequeñas; esperar a ver los bolsones blancos de enero es llegar tarde, y sus pelos urticantes son un riesgo serio para niños y perros.

En resumen

Se escriba Pinus silvestris o, correctamente, Pinus sylvestris, hablamos de un pino de montaña de 20 a 30 metros, acículas cortas y azuladas en pares, corteza anaranjada en lo alto, crecimiento rápido de joven y varios siglos de vida por delante. Da la mejor madera de conífera de la Península y sostiene los pinares de níscalo de nuestras sierras.

En el jardín solo funciona si hay frío, sol, suelo drenante y espacio de sobra: por debajo de 800 metros o cerca del mar es una elección que acaba mal. Para parcelas pequeñas están los cultivares enanos. Plántalo en otoño, no lo abones, riega solo los primeros veranos, no lo desmoches nunca y trata la procesionaria en otoño, antes de que se vean los bolsones.


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