Se escribe Paulownia, con w y con u antes de la ele. La grafía «pawlonia» circula por foros y anuncios de plantación, pero el género lo bautizó Siebold en honor de Ana Pávlovna, hija del zar Pablo I y después reina consorte de los Países Bajos, y de ahí sale la ortografía correcta. Importa porque esta especie se planta por hectáreas y no de una en una, y en ese terreno los detalles se pagan.

Paulownia elongata S.Y.Hu es la especie del género que se usa en plantación maderera, frente a la Paulownia tomentosa que se planta en jardín por su floración. Originaria de las provincias chinas de Henan, Shandong, Hebei y Anhui, donde lleva siglos cultivándose en los lindes de los campos de trigo, formando el sistema agroforestal más extenso del mundo.

Plantación joven de paulownia en línea

Cómo es el árbol

Caducifolio de la familia Paulowniaceae. Alcanza 10 a 15 metros con copa más estrecha y erguida que la de tomentosa, lo que ya explica por qué se prefiere para madera: da fuste recto con menos esfuerzo de poda.

  • Hoja: opuesta, acorazonada, de 20 a 40 cm en árbol hecho y hasta medio metro largo en rebrotes de recepa. Envés con pelos ramificados, más glabrescente que en tomentosa.
  • Flor: tubular, de 6 a 9 cm, más grande y de tono más pálido que la de la paulonia imperial: lila claro a casi blanco por dentro, con líneas moradas y garganta amarillenta. Florece en abril, antes o a la vez que la brotación.
  • Fruto: cápsula ovoide leñosa de 4-5 cm con varios miles de semillas aladas diminutas.
  • Madera: muy ligera, entre 250 y 300 kg/m³ al 12 % de humedad, de grano recto, color crema y una estabilidad dimensional notable. Seca deprisa y casi no se deforma.
  • Crecimiento: de 2 a 4 metros el primer año tras el recepado en condiciones buenas, con incrementos de 3-5 cm de diámetro anuales en los primeros años.

Frente a la tomentosa, la elongata es más termófila y algo menos rústica al frío: se defiende bien hasta unos -15 °C en reposo, pero los brotes tiernos y los plantones del primer año se dañan por debajo de -3 o -4 °C. En cambio soporta mejor el calor extremo del verano peninsular.

Qué se planta realmente en España

La elongata pura de semilla apenas se usa en plantación comercial, porque la descendencia sale heterogénea: unos pies rectos y vigorosos junto a otros torcidos y raquíticos, y en una parcela de miles de árboles esa variabilidad se come el margen. Lo que se planta son clones seleccionados, propagados por cultivo in vitro o por estaquilla de raíz, muchos de ellos híbridos de P. elongata con P. fortunei. En los viveros españoles aparecen con nombres comerciales tipo Cotevisa 2, Clon 112 o denominaciones equivalentes.

Al comprar, tres cosas que sí puedes exigir:

  • Pasaporte fitosanitario y trazabilidad del material. La enfermedad de las escobas de bruja de la paulownia, causada por un fitoplasma, viaja en el material vegetal y arruina la plantación entera.
  • Origen del clon y datos de comportamiento en un clima parecido al tuyo. Un clon que va bien en Valencia no tiene por qué ir bien en el páramo leonés.
  • Planta de calibre razonable. Un plantel in vitro recién aclimatado, de 20 cm, plantado en campo abierto en abril es carne de fallo. Mejor planta endurecida en contenedor o pie de un año recepado.

Y una advertencia sobre las cuentas: alrededor de estas plantaciones se ha vendido en España más de una oferta de inversión con rentabilidades garantizadas que después no aparecieron por ningún lado. La madera de paulownia tiene mercado, pero en España es un mercado estrecho, sin industria consolidada que compre rollo a pie de parcela. Antes de plantar, ten identificado el comprador; si no lo tienes, tendrás un bosque bonito y ninguna factura.

Preparación del terreno

Es la fase que decide el resultado, más que cualquier cuidado posterior. La paulownia hace raíz pivotante profunda y necesita que el perfil esté abierto.

  • Analítica de suelo previa. Busca profundidad útil de al menos 80-100 cm, textura franca o franco-arenosa, buen drenaje y pH entre 5,5 y 7,5. En suelos con caliza activa alta amarillea de clorosis y se para.
  • Subsolado cruzado a 60-80 cm con el suelo en tempero, en verano o principios de otoño. Si hay suela de labor, romperla es innegociable: la raíz que topa con una capa compactada se enrosca y el árbol se queda enano o se tumba con el primer temporal.
  • Descarta las parcelas encharcadizas. Cuarenta y ocho horas de agua estancada en primavera bastan para que Phytophthora se lleve por delante buena parte de los plantones.
  • Enmienda orgánica si la materia orgánica está por debajo del 1,5 %, incorporada antes del subsolado.
  • Ahoyado de 50-60 cm o subsolado en línea sobre la calle de plantación.

Marco habitual: 4 × 5 o 5 × 5 metros (400 a 500 pies por hectárea) cuando el objetivo es madera de sierra; densidades mucho mayores, de 1.000 a 2.000 pies, si se busca biomasa en turnos cortos. Plantar apretado «para clarear luego» rara vez funciona: los árboles compiten pronto, se afinan y el clareo llega tarde.

Plantación, riego y el asunto del agua

Se planta en invierno o a principios de primavera, de febrero a marzo en la mitad sur y algo más tarde en zonas con heladas tardías, siempre pasado el riesgo de helada fuerte para la planta joven. El cuello, ligeramente por encima del nivel del terreno.

Sobre el riego conviene ser tajante, porque la publicidad de estas plantaciones lo suele pasar de puntillas: en clima mediterráneo la paulownia en secano no da madera de sierra. Sobrevivir, sobrevive; crecer 3 metros al año, no. Esas hojas de 40 cm transpiran muchísimo y el árbol crece exactamente lo que le permite el agua disponible. Una plantación productiva en el interior peninsular necesita riego localizado y consumos que se cuentan en miles de metros cúbicos por hectárea y año, concentrados entre mayo y septiembre.

Reglas prácticas:

  • Goteo con dos emisores por árbol el primer año, tres o cuatro a partir del tercero, o microaspersión.
  • Riegos abundantes y espaciados antes que frecuentes y cortos: se busca mojar en profundidad y forzar a la raíz hacia abajo.
  • Cortar el riego a finales de agosto o principios de septiembre para que la madera agoste y el árbol entre en reposo bien lignificado. Regar en octubre deja brotes tiernos que la primera helada quema.
  • Control de hierba en la línea los tres primeros años. La competencia herbácea le quita el agua justo cuando más crece, y se nota en el diámetro final del fuste.
Rama de paulownia con hojas grandes sostenida por una persona

Recepado y poda de fuste

El recepado es la operación característica del cultivo y sorprende a quien lo ve por primera vez: el primer invierno tras la plantación se corta el árbol a ras de suelo, dejando el tocón con dos o tres centímetros. La raíz, ya establecida, empuja en primavera un único brote que sube recto y limpio, y en un solo verano se consigue un fuste de 3 a 5 metros sin las curvaturas del plantón original.

Requisito: que la raíz tenga fuerza. Recepar un árbol que ha pasado el primer verano mal regado y sin crecer da un rebrote débil y se pierde un año. Si el primer año fue flojo, mejor esperar al siguiente invierno.

Después, la poda de formación se hace también en invierno, sobre madera sin hoja:

  • Deja un solo guía. Si salen varios rebrotes del tocón, se selecciona el más vertical y vigoroso y se eliminan el resto en primavera, en verde, cuando aún son tiernos.
  • Poda de las ramas bajas escalonada, subiendo el fuste limpio hasta los 4-6 metros según el objetivo comercial. Nunca quites más de un tercio de la copa viva en una campaña.
  • Cortes al ras del cuello de la rama, sin dejar tocones. La madera de paulownia es blanda y un tocón muerto se pudre hacia dentro y mancha el fuste, que es justo la parte que se vende.
  • La copa se deja libre a partir de la altura de fuste elegida: la sombra propia se encarga de ir eliminando las ramas bajas por sí sola cuando la masa cierra.

Plagas y enfermedades

En España la paulownia tiene pocos enemigos específicos, porque sus plagas asiáticas no están aquí. Los problemas reales son otros:

  • Phytophthora y Armillaria: podredumbres de raíz y cuello asociadas a encharcamiento y exceso de riego. Marchitez repentina en verano con el árbol aparentemente sano el día anterior. Prevención por drenaje; una vez declarada no hay remedio en campo.
  • Fitoplasma de las escobas de bruja: brotes apiñados, entrenudos cortísimos, hojas pequeñas y cloróticas, sin producción de madera aprovechable. Se transmite por cicadélidos y por material de propagación infectado. La única respuesta es arrancar y destruir los pies afectados y comprar planta certificada.
  • Oídio y manchas foliares (Alternaria, Mycosphaerella, Ascochyta) al final del verano. Estéticas en árbol adulto, relevantes en vivero y en plantones del primer año.
  • Pulgón y mosca blanca en brotes tiernos, con melaza y negrilla. Suele bastar la fauna auxiliar si no se abusa de insecticidas.
  • Conejo, liebre y corzo: un plantón de paulownia recién puesto es tierno y apetecible, y un roedor descortezando el cuello en invierno mata el árbol. Protector de malla de 60 cm como mínimo desde el día de la plantación, no cuando ya se han comido veinte.
  • Viento: la combinación de hoja enorme y madera ligera es frágil. Los temporales de verano parten ramas y descabezan pies jóvenes. En zonas ventosas, seto cortavientos perimetral y, en el primer año, tutor.

Usos de la madera y del árbol

La madera es el motivo del cultivo. Ligera, estable, de secado rápido, sin apenas resinas, con relación resistencia-peso muy buena y un punto de ignición alto para su densidad. Aplicaciones habituales:

  • Contrachapado, tableros alistonados y almas de tablero.
  • Interiores de mueble, cajones, molduras, revestimientos.
  • Instrumentos musicales, tablas de surf y de paddle, aeromodelismo, embalaje ligero de calidad.
  • En Japón, donde la madera de paulownia se llama kiri, arcones para kimonos, sandalias geta y cajas de instrumentos, por su estabilidad frente a los cambios de humedad.

Otros aprovechamientos secundarios: la floración de abril es muy melífera y da una miel monofloral apreciada; la hoja, con un contenido proteico relativamente alto, se usa como forraje en algunos sistemas asiáticos; y la especie funciona bien en cortinas cortavientos y en agroforestería, que es exactamente su papel histórico en China. Sobre las cifras de captura de carbono que se anuncian en la publicidad, conviene el escepticismo: una madera de 280 kg/m³ almacena, por metro cúbico, bastante menos carbono que una madera densa, y el balance depende de que el producto final dure décadas y no acabe quemado.

Turno y expectativas realistas

Con riego, suelo profundo y clima cálido, la horquilla razonable para madera de sierra está en 8 a 12 años, con diámetros normales de 30-40 cm. En biomasa, cortas cada 3-5 años sobre el mismo tocón, que rebrota con fuerza durante varios ciclos. Los plazos de seis o siete años con diámetros de aserradero que aparecen en algunos folletos corresponden a las mejores parcelas regadas de clima subtropical, no a la media de una finca peninsular.

Y no olvides la semilla: cada árbol adulto produce millones de semillas aladas que el viento y el agua reparten lejos, y la paulownia coloniza con facilidad gravas de río, taludes y terreno removido. No plantes junto a cauces ni al lado de espacios naturales protegidos, y consulta en tu comunidad autónoma antes de montar una plantación grande, porque las condiciones y autorizaciones sobre cultivos forestales con especies exóticas varían de una a otra.

En resumen

Paulownia elongata —escrita así, no «pawlonia»— es la paulownia de plantación: fuste más recto, flor grande y pálida en abril, hoja enorme, madera de 250-300 kg/m³ ligera y estable, y crecimientos de varios metros al año cuando tiene agua. En España se cultiva casi siempre como clon seleccionado, a menudo híbrido con P. fortunei, plantado en marcos de 4 × 5 o 5 × 5 m sobre suelo subsolado a 60-80 cm, profundo y sin encharcamiento, con recepado el primer invierno para obtener un fuste limpio y poda de formación invernal. El riego no es opcional: en secano mediterráneo sobrevive pero no produce. Vigila el drenaje frente a Phytophthora, compra planta con pasaporte fitosanitario por el fitoplasma de las escobas de bruja, protege los plantones del conejo desde el primer día y cuenta con un turno de 8 a 12 años para sierra. Antes de firmar nada, asegúrate de a quién le vas a vender la madera: esa es la parte que peor se resuelve sobre la marcha.


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