Los árboles se distinguen, no sólo por su tamaño o por los colores y/o grietas de la corteza de su tronco, sino también y sobretodo por sus hojas . Éstas son una de las partes de la planta más importantes, pues gracias a ellas pueden respirar, realizar la fotosíntesis y, por lo tanto, crecer. Al mismo tiempo nos proporcionan algo que es vital para nosotros: el oxígeno.
No nos paramos a pensar en ello pues damos por hecho que siempre vamos a poder disponer de ese gas que resulta imprescindible para la vida, pero la realidad es que a medida que la población aumenta, también lo hace la demanda de madera. Así, el humano está acabando con todos los bosques del mundo. Pero, si bien de esto se podría hablar largo y tendido, en este artículo nos centraremos en los diferentes tipos de hojas de árboles y en otras curiosidades de estas increíbles plantas.
En esta imagen puedes ver la cantidad de formas que pueden adoptar las hojas. Hay bastantes, ¿verdad? Esto es así porque cada árbol tiene su propio mecanismo de adaptación . Esto significa que cada especie tiene su propia estrategia para poder, no sólo sobrevivir, sino también adaptarse a las condiciones de su lugar de origen; condiciones que van cambiando poco a poco -estamos hablando de miles e incluso millones de años- y gradualmente.
Y es que las plantas, y especialmente los árboles, han de enfrentarse a una gran cantidad de enemigos desde que son semillas. Los hongos, los insectos, los virus, las bacterias, los animales herbívoros… y el agua. Sí, también el agua puede afectarles, puesto que si se mantiene durante mucho tiempo en la hoja, ésta se llega a secar, puesto que tiene los poros tapados. Es por esos poros por donde respiran, pero claro, si las hojas no drenan bien el agua, lo pueden pasar realmente mal .
Cuando vemos un árbol, en lo primero que nos fijamos es en su tamaño, pero a medida que nos vamos acercando más, nos vamos centrando en los detalles: corteza del tronco, disposición de las ramas, flores si en ese momento las tiene, y en las hojas. Dependiendo de su morfología, podremos saber de qué especie o género se podría tratar.