El aligustre común crece silvestre en los sotos, las orlas espinosas y los bordes de bosque de la mitad norte y el este peninsular, casi siempre sobre suelos calizos y frescos. Esa procedencia explica prácticamente todo su comportamiento en el jardín: por qué tolera la cal sin inmutarse, por qué prefiere el suelo con algo de fondo, por qué resiste el frío que mata a otros arbustos de seto y por qué se recupera de una poda que parecería mortal. Ligustrum vulgare es planta de aquí, y trabajar con ella es más fácil cuando se tiene eso presente.

Un aviso antes de nada: los frutos

Las bayas negras y brillantes que cubren el arbusto en otoño e invierno son tóxicas. Contienen glucósidos que, ingeridos en cantidad, provocan dolor abdominal, vómitos, diarrea y, en casos serios, taquicardia e hipotensión. Los cuadros descritos en la literatura toxicológica corresponden casi siempre a niños pequeños que comieron un puñado, atraídos por el brillo del fruto. Las hojas también son tóxicas y hay intoxicaciones documentadas en caballos y en ganado que ramoneó el arbusto o los restos de poda.

No es motivo para descartarlo, pero sí para colocarlo con cabeza: un seto recortado dos o tres veces al año prácticamente no fructifica, así que en un jardín con niños de corta edad basta con mantener la tijera al día. Lo que no se puede hacer es tirar los recortes de poda en un prado con animales.

Cómo es la planta

Arbusto de la familia Oleaceae, pariente del olivo y del fresno, con porte erecto y ramificado que alcanza de 2 a 4 metros libre, y hasta 5 en un soto húmedo. Los tallos jóvenes son grisáceos, finamente pubescentes, y salen en pares opuestos, lo mismo que las hojas.

La hoja mide de 3 a 6 cm, es lanceolada u oblonga, entera, de un verde oscuro mate y algo coriácea, bastante más pequeña y estrecha que la de sus parientes asiáticos. Y aquí hay que aclarar una cosa: el aligustre común no es perennifolio. Es semicaduco. En el litoral mediterráneo y atlántico conserva casi todo el follaje; en Burgos, Soria o Teruel se queda desnudo o casi desnudo de diciembre a marzo. El arbusto de los setos urbanos que sí se mantiene verde en enero suele ser Ligustrum ovalifolium o Ligustrum japonicum, especies distintas que se venden con el mismo nombre común.

Florece en junio y julio en panículas terminales erectas de 4 a 6 cm, con flores blancas pequeñas de corola tubular y cuatro lóbulos. El olor es intenso, dulce y algo pesado; hay a quien le gusta y a quien le resulta empalagoso. Después vienen las drupas globosas de 6-8 mm, verdes primero y negro brillante al madurar en septiembre-octubre, agrupadas en racimos densos que persisten todo el invierno.

Arbusto de Ligustrum vulgare cargado de bayas negras

Qué variedad comprar

La especie tipo vale para seto informal y para plantación naturalista, pero para un seto formal recortado hay opciones mejores dentro de la misma especie:

'Atrovirens' es la que se usa en casi toda Europa para seto. Tiene la hoja más oscura, más gruesa y aguanta el invierno mucho mejor que el tipo: en clima suave se comporta como perenne. Si vas a comprar aligustre común para un seto, busca esta.

'Lodense' es una forma enana de 60-90 cm, útil para bordura baja o para un seto de compartimentación de parterres.

'Aureum' tiene hoja marginada de amarillo. Como en toda planta variegada, hay que cortar desde la base cualquier rama que revierta a verde puro, porque crece con más vigor y en pocos años se come la planta entera.

Un detalle práctico del vivero: el aligustre común se vende a raíz desnuda en invierno, en manojos de 10 o 25 unidades, a una fracción del precio del contenedor. Para plantar veinte metros de seto la diferencia es de cientos de euros.

Plantar un seto sin equivocarse

La época buena es de noviembre a febrero, con la planta en reposo, y noviembre es preferible a febrero en casi toda la Península porque el suelo aún guarda calor y la raíz empieza a trabajar antes de la brotación. El material en contenedor se puede plantar también en octubre o marzo.

Densidad: tres plantas por metro lineal para un seto normal, cuatro si tienes prisa o buscas una barrera muy densa. Menos de tres deja huecos que tardan años en cerrar. Abre una zanja continua de 40 cm de ancho y 40 de hondo en lugar de hoyos individuales; el seto agarra mucho más rápido cuando la tierra está mullida en toda la línea.

Y ahora la parte que decide cómo será el seto durante los próximos veinte años: en cuanto lo plantes, corta todas las plantas a un tercio de su altura. Cuesta hacerlo cuando acabas de pagar por unas varas de 80 cm, pero es lo que fuerza la ramificación desde el suelo. Un seto de aligustre plantado y dejado crecer a su aire sube rápido y se queda con las patas peladas: a los tres años tienes una pantalla verde arriba y una hilera de palos abajo, y ese defecto ya no se corrige sin recepar todo el seto y volver a empezar.

El segundo año, vuelve a recortar la mitad del crecimiento. A partir del tercero, ya puedes ir dándole la altura definitiva.

Ubicación y suelo

Sol pleno o media sombra. En sombra franca sobrevive, pero se ahíla, pierde densidad y el seto queda transparente por abajo, que es justo lo contrario de lo que se busca.

Sobre el suelo apenas pone condiciones. Acepta arcillas pesadas, calizas, gravas, suelos compactados de obra y tierras pobres. La caliza activa, que provoca clorosis en tantas plantas de jardín, no le afecta: es su terreno natural. Tolera la contaminación urbana y el viento salino del litoral, así que funciona bien en jardines costeros.

Su único límite serio es el encharcamiento permanente. Un suelo fresco le encanta; un suelo que se queda con agua parada semanas enteras le pudre la raíz. Si tu terreno es arcilloso y se apelmaza, planta el seto sobre un caballón de 15-20 cm de altura.

Riego

El primer año necesita agua regular, sobre todo si plantaste a raíz desnuda: un riego semanal abundante durante todo el verano, mojando en profundidad. Una línea de goteo con emisores cada 40 cm resuelve el asunto y es la mejor inversión que puedes hacer en un seto largo.

Establecido, en el norte y el noreste peninsular vive de la lluvia. En clima mediterráneo seco o en el interior sur agradece riegos de apoyo cada 15 días en julio y agosto; sin ellos aguanta, pero pierde hoja y el seto pierde densidad justo cuando más se mira.

Abonado

Un seto recortado se lleva cada temporada bastante biomasa, así que a diferencia de un ejemplar aislado sí conviene reponer. Un aporte de compost o estiércol maduro en superficie a lo largo de la línea del seto a finales de invierno cubre la mayor parte de las necesidades. Si el crecimiento se ve corto o la hoja pálida, añade un abono granulado equilibrado en marzo, tipo 10-10-10, a razón de un puñado por metro lineal, y riega después para incorporarlo.

Nada de nitrógeno a partir de agosto: los brotes tiernos de septiembre llegan sin lignificar al primer frío y se queman, y el seto pasa el invierno con las puntas pardas.

Poda de mantenimiento

El aligustre crece rápido y hay que aceptarlo: un seto formal pide dos o tres recortes al año. La pauta que funciona en la Península es finales de mayo o principios de junio, finales de julio y, si el año viene húmedo, un repaso ligero a principios de septiembre. Cortar más tarde deja brotes tiernos expuestos a la helada.

Recorta siempre con el perfil ligeramente más ancho en la base que en la coronación, con las caras algo inclinadas hacia dentro. Un seto con las paredes verticales o, peor, más ancho arriba, deja la parte baja en sombra permanente y esa zona se despuebla. Es un detalle geométrico de nada que separa un seto denso de suelo a copa de otro pelado por abajo.

Si heredas un seto viejo, desbordado y hueco, hay solución: rebrota con enorme facilidad de la madera vieja. Recépalo a 30-40 cm del suelo a finales de invierno, antes de la brotación, riega y abona bien esa primavera y en dos temporadas tendrás un seto nuevo y compacto. Si te da miedo hacerlo de golpe, corta una cara un año y la otra al siguiente.

Arbustos de aligustre recortados formando setos de perfil redondeado

Multiplicación

Es de las plantas leñosas más fáciles de reproducir que hay, y eso permite alargar un seto sin gastar un euro.

Estaca leñosa de invierno. En noviembre o diciembre, con la planta sin savia en movimiento, corta trozos de madera del año de 20-25 cm y del grosor de un lápiz, con corte recto abajo y sesgado arriba para no confundir la orientación. Clávalos en una zanja con arena gruesa en un rincón resguardado, dejando fuera solo dos yemas, y déjalos ahí hasta el otoño siguiente. Enraízan sin hormonas y con un porcentaje alto.

Estaquilla semileñosa. En julio y agosto, brotes del año de 12 cm, sin las hojas inferiores, en turba y perlita a partes iguales, en sombra y con humedad ambiental. Raíces en cinco o seis semanas.

Acodo. Doblar una rama baja hasta el suelo, herirla ligeramente y cubrirla con tierra en primavera da una planta enraizada para el otoño.

Por semilla se puede, pero requiere despulpar el fruto y estratificar en frío húmedo unos dos o tres meses; germina desigual y tarda años en dar una planta útil. Además, las variedades seleccionadas no salen fieles por semilla.

Plagas y enfermedades

Trips del aligustre (Dendrothrips ornatus). El daño es inconfundible: la hoja se vuelve plateada o grisácea, como decolorada, y en veranos secos puede afectar al seto entero. Mojar el follaje al atardecer, jabón potásico si aprieta.

Minador del aligustre (Gracillaria syringella). La oruga mina la hoja y después la enrolla por la punta y se encierra dentro. Se ven hojas pardas y arrugadas en las puntas de las ramas. Recortar y retirar esas puntas suele bastar.

Otiorrinco. Muescas semicirculares en el borde de las hojas, obra del adulto por la noche. Estéticamente feo, poco dañino en planta de suelo.

Cochinillas y pulgón. Producen melaza y, sobre ella, negrilla. Aceite de parafina a finales de invierno controla bien la cochinilla; el pulgón de primavera suele resolverlo la fauna auxiliar si no has esterilizado el jardín a insecticidas.

Armilaria (Armillaria mellea). El problema serio. Aparecen plantas sueltas del seto que amarillean y mueren mientras las vecinas siguen bien, dejando un hueco. Bajo la corteza del cuello se ve un micelio blanco con olor a champiñón. No hay tratamiento; hay que arrancar la planta con toda la raíz posible y no replantar aligustre en ese punto.

Antracnosis y chancros en primaveras muy húmedas, con manchas pardas en la hoja y ramillas secas. Podar la madera afectada y mejorar la aireación del seto es casi siempre suficiente.

Rusticidad y clima

Es más resistente al frío que cualquiera de sus parientes asiáticos: aguanta sin problema -20 °C y sobrevive a puntas inferiores perdiendo hoja. Eso lo hace utilizable en toda la Península, incluida la meseta norte y las zonas de montaña media donde el Ligustrum japonicum se quema.

Por arriba tolera bien el calor mediterráneo mientras el suelo no se seque del todo. En el sureste árido, sin embargo, hay especies mejores para seto: el aligustre pide más agua de la que Almería o Murcia ofrecen sin riego.

Para qué sirve, además de para setos

Su uso principal es la pantalla y el seto de división, formal o libre, de 1 a 3 metros. Aguanta la tijera, la contaminación, la sal del litoral y el suelo malo, y por eso se ha usado tanto en jardines públicos y en medianeras.

Pero tiene otro papel que se aprovecha poco. Sin recortar funciona muy bien en un seto vivo mixto de interés ecológico: sus flores de junio son visitadas por abejas, sírfidos y mariposas; sus bayas alimentan a mirlos, currucas capirotadas y zorzales en pleno invierno, cuando escasea el alimento; y su follaje es la planta nutricia de la esfinge del aligustre (Sphinx ligustri), una de las mariposas nocturnas más grandes de Europa. Plantado junto a majuelo, endrino, cornejo y madreselva forma la orla espinosa tradicional del paisaje agrario del norte peninsular.

Las varas rectas y flexibles del rebrote se han usado tradicionalmente en cestería, y de los frutos se obtenía un tinte azulado. Como planta medicinal, la tradición europea usó la hoja en gargarismos para llagas de boca y garganta, y la corteza como astringente; no hay ensayos clínicos que respalden ninguno de esos usos y, dada la toxicidad de la planta, no es un arbusto para el botiquín. Si buscas una planta para eso, consulta al farmacéutico y deja el aligustre en el seto.

En resumen

Ligustrum vulgare es un arbusto ibérico semicaduco de 2 a 4 metros, resistente hasta -20 °C, indiferente al suelo y a la caliza, tolerante a la sal y a la contaminación, y con una capacidad de rebrote que le permite recuperarse de un recepado a 30 cm. Para seto formal busca la variedad 'Atrovirens'.

Planta a raíz desnuda entre noviembre y febrero, tres unidades por metro lineal, en zanja continua, y corta las plantas a un tercio nada más plantarlas: eso es lo que evita que el seto acabe pelado por abajo. Recorta dos o tres veces al año, siempre con la base más ancha que la coronación, y no toques la tijera después de septiembre.

Riega el primer verano, abona con compost a finales de invierno y vigila los trips y el minador, que afean pero no matan. La única enfermedad que mata es la armilaria, y llega por el suelo.

Y no olvides lo importante: las bayas son tóxicas para personas y para el ganado. Mantén el seto recortado si hay niños pequeños en casa y no eches nunca los restos de poda a un prado con animales.


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