Schlumbergera es el género de los cactus de Navidad, esas plantas de tallos colgantes y flores tubulares que florecen en pleno invierno en las casas españolas. Son cactus, pero no del desierto: proceden de la selva atlántica del sureste de Brasil, donde viven encaramados a árboles y rocas, a media sombra y con humedad alta. Casi todo lo que falla en su cultivo viene de olvidar esa diferencia.

El género es pequeño, con menos de una decena de especies aceptadas, pero detrás hay cientos de cultivares comerciales. Lo que se compra en un centro de jardinería en noviembre rara vez es una especie pura: son híbridos seleccionados por color de flor, por porte y por fecha de floración.

Cómo es la planta

Son cactus sin hojas y sin espinas. Lo que parecen hojas planas encadenadas son en realidad segmentos de tallo aplanados, llamados cladodios, y son ellos los que hacen la fotosíntesis. En la mayoría de las especies esos segmentos son planos, con el borde dentado o festoneado; en un par de ellas son cilíndricos y recuerdan más a un cactus convencional.

Las areolas, la estructura característica de las cactáceas, aparecen en las muescas laterales de los segmentos y en su extremo. De las areolas terminales salen las flores.

La flor es lo más llamativo del género y también lo más peculiar. Es zigomorfa, es decir, asimétrica si se parte por la mitad, nace en posición horizontal o colgante y tiene los tépalos dispuestos en varias series que forman un tubo. Esa forma no es casual: está adaptada a la polinización por colibríes, que se acercan en vuelo estacionario. En una casa española no hay colibríes, así que la planta florece pero rara vez fructifica.

Cactus de Navidad, de Acción de Gracias y de Pascua

Bajo el nombre comercial de cactus de Navidad se venden en realidad dos grupos distintos, y saber cuál se tiene ayuda a entender por qué florece cuando florece.

  • Grupo truncata. Segmentos con dientes puntiagudos y marcados en los bordes, casi como garras. Flor más erguida. Es el que florece antes, a menudo ya en noviembre. En el comercio anglosajón se le llama cactus de Acción de Gracias.
  • Grupo buckleyi. Híbridos de Schlumbergera truncata con Schlumbergera russelliana, agrupados como Schlumbergera × buckleyi. Segmentos de bordes redondeados y ondulados, sin dientes agudos. Flor más colgante y floración algo más tardía, en torno a diciembre.

El llamado cactus de Pascua no es un Schlumbergera. Es otra planta de la misma subfamilia, con segmentos de borde liso y flores radiales, simétricas, que abre en primavera. Si su planta tiene flores en forma de estrella regular y florece en abril, no es un cactus de Navidad. La misma subfamilia incluye a los Rhipsalis, también epífitos y también mal entendidos como cactus de desierto.

Luz, temperatura y sustrato

La regla es luz abundante pero filtrada. Una ventana orientada al este, o al sur con visillo, funciona bien. El sol directo del mediodía en verano, sobre todo en el interior peninsular y en el sur, quema los segmentos y los deja rojizos y acorchados. Un tono rojizo suave puede ser normal, pero si aparece de golpe tras un cambio de sitio, es exceso de sol.

La temperatura ideal en crecimiento está entre los 18 y los 24 grados. No tolera heladas y sufre con frío prolongado por debajo de unos 10 grados, de modo que en la mayor parte de España es planta de interior, terraza cubierta o galería. En el litoral mediterráneo cálido y en Canarias puede pasar el año fuera, siempre a la sombra de otro árbol o de un toldo.

El sustrato debe ser el de un epífito: aireado y con materia orgánica, no arena. Una mezcla de sustrato universal de calidad con una parte de corteza de pino fina o perlita da buen resultado. El sustrato específico de cactus, muy mineral, se queda corto en retención y hace que la planta pase sed continuamente. La maceta, mejor ancha que profunda, y siempre con agujero.

Riego y abonado

Aquí está la diferencia con los cactus de desierto. El Schlumbergera quiere el sustrato ligeramente húmedo durante la primavera y el verano, sin llegar a encharcarlo. Se riega cuando los dos o tres centímetros superficiales están secos, y se vacía el plato después.

El agua muy caliza de buena parte del este y el sur peninsular acaba subiendo el pH del sustrato y bloqueando el hierro, lo que se manifiesta como segmentos pálidos. Si su agua es dura, conviene alternar con agua de lluvia o dejar el agua reposar y usar la parte superior.

El abonado se hace en primavera y verano, con un fertilizante equilibrado y diluido, siguiendo la dosis del envase. Se suspende al final del verano: llegado ese momento la planta necesita entrar en el ciclo que dispara la floración, no seguir echando brotes tiernos.

Cómo conseguir que florezca

Es la pregunta que trae a la mayoría de la gente. La floración se induce por dos señales que actúan juntas: noches largas y temperaturas frescas.

A partir de septiembre u octubre, la planta necesita unas seis a ocho semanas con noches oscuras de unas doce horas o más, sin que la luz de una lámpara o de una farola interrumpa ese periodo, y con temperaturas nocturnas frescas, en el entorno de los 12 a 15 grados. En un piso español el problema habitual no es el frío sino la luz artificial del salón hasta medianoche. Un dormitorio poco usado o una galería sin calefacción resuelven el asunto.

Durante esas semanas se riega menos, lo justo para que los segmentos no se arruguen. Cuando se ven los botones formados, se vuelve al riego normal.

La caída de botones antes de abrir es el problema más frecuente, y casi siempre tiene una de estas causas: la planta se ha secado por completo en algún momento, se ha movido de sitio o se ha girado con los botones ya formados, o está recibiendo aire caliente y seco de un radiador. Una vez con botones, conviene dejarla quieta.

Multiplicación y trasplante

Se multiplica con enorme facilidad por esqueje. Se separan con un giro de muñeca dos o tres segmentos por la articulación, se dejan secar el corte uno o dos días a la sombra y se plantan enterrando el primer segmento en sustrato ligeramente húmedo. El momento bueno es de primavera a comienzo de verano, con la planta en crecimiento. Enraízan en pocas semanas.

El trasplante se hace cada dos o tres años, después de la floración. No conviene pasarse de tamaño de maceta: florecen mejor algo estrechas. Con los años la planta se hace pesada y colgante, y ese porte de cascada es precisamente el que se busca.

Un dato tranquilizador para casas con animales: los cactus de Navidad no figuran entre las plantas de interior consideradas tóxicas, a diferencia de otras habituales en esta época del año como la flor de Pascua o el acebo.

Conservación y comercio

Toda la familia Cactaceae figura en el Apéndice II de CITES. En la práctica, para un aficionado esto significa que no se recolectan plantas del medio natural ni se compran ejemplares de origen dudoso importados sin documentación. Los cactus de Navidad que se venden en España son híbridos propagados artificialmente por vivero, y ahí no hay ningún problema: el reparo es con las plantas silvestres.

En resumen

Schlumbergera reúne a unos pocos cactus epífitos brasileños de los que descienden todos los cactus de Navidad del comercio. Son plantas de sombra luminosa, sustrato aireado con materia orgánica y riego regular, no plantas de arena y sequía. Distinguir el grupo truncata, de segmentos dentados, del grupo buckleyi, de bordes redondeados, explica por qué unos ejemplares florecen en noviembre y otros en diciembre.

Para que florezcan hace falta darles en otoño lo que tendrían en su montaña de origen: noches largas y de verdad oscuras, y algo de fresco. Y una vez formados los botones, no moverlas. Con eso, más un esqueje de dos segmentos regalado cada primavera, una misma planta puede pasar de una casa a otra durante décadas.


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