La familia Portulacaceae es hoy mucho más pequeña de lo que fue. Tras las revisiones filogenéticas de las últimas décadas quedó reducida a un solo género, Portulaca, con alrededor de un centenar de especies. Todo lo que antes se metía en esta familia (Claytonia, Lewisia, Montia, Talinum, Anacampseros) se repartió en familias propias: Montiaceae, Talinaceae, Anacampserotaceae y otras.

Para el jardinero español la familia se resume en dos plantas muy distintas y muy conocidas: la verdolaga (Portulaca oleracea), que aparece sola en cualquier huerto en cuanto aprieta el calor, y la flor de seda (Portulaca grandiflora), una anual de verano que florece sin descanso en las condiciones donde casi nada más florece.

Cómo se reconoce una portulacácea

Son hierbas anuales o perennes, suculentas y algo mucilaginosas, de raíz fibrosa o tuberosa. Los tallos son carnosos, a menudo rojizos, tendidos sobre el suelo o algo ascendentes. Las hojas son alternas o casi opuestas, gruesas, sin pelos y sin peciolo apreciable.

El carácter que separa la familia de las cariofiláceas, con las que se confunde, es el cáliz de solo dos sépalos, mientras que en las cariofiláceas hay cinco. Los pétalos son cinco, delicados y de vida corta.

El fruto es una cápsula circuncisa, también llamada pixidio: se abre por una línea horizontal y la mitad superior se separa como la tapa de una cajita, liberando muchas semillas diminutas. Esas semillas son de color pardo a negro, con brillo iridiscente, y bajo lupa muestran un dibujo estrellado en la testa que es muy característico.

Ojo con otra confusión frecuente: las aizoáceas (Carpobrotus, Delosperma, Lampranthus) tienen un aspecto muy parecido, tapizante y suculento, y a menudo se venden bajo nombres populares que se solapan. Pertenecen a otra familia y su flor tiene muchísimos pétalos finos, no cinco. La distinción importa: Carpobrotus edulis, el uña de gato de los taludes costeros, figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013), con la prohibición de comercio y plantación que eso implica, mientras que una Portulaca ornamental no plantea ese problema.

La verdolaga: la hierba más común del huerto en verano

Portulaca oleracea es una planta cosmopolita que crece en huertos, alcorques, grietas del pavimento y bordes de camino en toda España. Forma una roseta postrada de tallos rojizos y hojas en cuchara, y florece con flores amarillas pequeñas que se abren solo unas horas por la mañana.

Su éxito tiene una explicación fisiológica interesante: la verdolaga usa fotosíntesis C4, un mecanismo mucho más eficiente que el habitual con temperaturas altas y radiación fuerte, y además puede recurrir a metabolismo CAM cuando la sequía aprieta. Es decir, está diseñada exactamente para el verano peninsular: prospera a cuarenta grados en un suelo donde la mayoría de las plantas se detienen.

Como adventicia da guerra por tres motivos. Germina cuando el suelo está caliente, en mayo y junio, justo cuando el huerto ya está plantado. Produce una cantidad enorme de semillas que permanecen viables en el suelo durante años. Y sobre todo, los fragmentos de tallo arrancados vuelven a enraizar si se dejan sobre la tierra húmeda: escardar y dejar las plantas en el bancal equivale a multiplicarla. Hay que retirarlas del bancal.

Lo que mejor funciona contra ella no es arrancarla en agosto, sino impedir que llegue a semillar: escarda temprana, antes de la floración, y sobre todo acolchado. Una capa de paja o restos vegetales de cinco o seis centímetros sobre el suelo desnudo reduce muchísimo su germinación, además de ahorrar agua de riego.

La verdolaga se ha consumido tradicionalmente como verdura en buena parte del Mediterráneo, incluida España, donde se come en ensaladas y guisos y aparece en recetarios de Andalucía y Extremadura. Es una planta con contenido apreciable en ácido oxálico, como las espinacas o las acelgas, algo a tener en cuenta por quien deba limitarlo. Y una precaución elemental: no se recolecta de cunetas, alcorques urbanos ni bordes de cultivo tratados.

La flor de seda: la ornamental de la familia

Portulaca grandiflora, conocida como flor de seda, picarola o rosa de musgo, es una anual de origen sudamericano con hojas cilíndricas y flores de cinco a tres centímetros, simples o dobles, en una gama muy amplia de colores intensos: fucsia, naranja, amarillo, rojo, blanco y bicolores.

Su comportamiento tiene una particularidad que conviene conocer antes de plantarla: las flores se abren con el sol y se cierran cuando el cielo se nubla o cae la tarde. Plantada en un lugar con sombra a mediodía o en una terraza orientada al norte, casi nunca la verás abierta. Necesita sol directo, cuanto más mejor.

El resto de sus exigencias son mínimas, y por eso es una de las mejores plantas para las situaciones más duras del jardín mediterráneo: jardineras a pleno sol, muros, rocallas, alcorques y bordes secos donde el sustrato se calienta y se seca en horas. Quiere suelo arenoso y muy drenante y riego escaso; en tierra rica y húmeda crece frondosa y florece poco, o se pudre.

Se siembra en primavera, entre marzo y mayo según zona, directamente en su sitio o en semillero, apenas cubriendo la semilla porque necesita luz para germinar. También enraíza con facilidad por esqueje de tallo, dejando cicatrizar el corte un día antes de plantar. Florece de junio a octubre sin interrupción y en climas suaves se resiembra sola año tras año.

Hay que aclarar un error que circula mucho en las guías traducidas del inglés: no es una planta de interior. Dentro de casa no recibe la radiación que necesita, se ahíla y deja de florecer en pocas semanas. Su sitio es el exterior a pleno sol. Puedes ampliar en la ficha de la portulaca.

Otras portulacas y los géneros que salieron de la familia

Portulaca umbraticola y varios híbridos comerciales se venden junto a grandiflora y se cultivan igual, con flores algo más planas y follaje más ancho. En zonas cálidas de África, América y Australia hay especies perennes con raíces tuberosas de gran interés para coleccionistas.

De los géneros que dejaron la familia, dos siguen apareciendo con frecuencia en el comercio de suculentas. Anacampseros (hoy en Anacampserotaceae) son plantas pequeñas de Sudáfrica cubiertas de estípulas membranosas o pelos blancos, muy sensibles al exceso de agua. Lewisia (hoy en Montiaceae) son perennes de roseta de las montañas de Norteamérica que se cultivan en rocalla y necesitan drenaje perfecto y protección de la lluvia invernal; el agua estancada en el centro de la roseta las pudre.

Cultivo: lo que hay que hacer y lo que no

Con las portulacas ornamentales el patrón es sencillo y va contra la intuición de quien viene de las plantas de flor habituales:

  • Sol directo, mínimo seis horas. Es la condición que no admite negociación.
  • Sustrato pobre y arenoso. Sustrato universal mezclado con un tercio de arena gruesa lavada es más que suficiente; no hace falta compost.
  • Riego escaso. Se deja secar el sustrato entre riegos. En jardinera, cada cuatro o cinco días en pleno agosto suele bastar.
  • Sin abonado nitrogenado. Produce hoja a costa de flor.
  • Nada de plato con agua. El encharcamiento pudre el cuello en días.

Las plagas apenas la afectan. Los problemas habituales son de origen ambiental: pudrición por exceso de riego y falta de floración por falta de luz. Si una portulaca no florece, la respuesta casi siempre es más sol y menos agua, no lo contrario.

En resumen

Las portulacáceas quedaron reducidas al género Portulaca, reconocible por sus hojas suculentas, el cáliz de dos sépalos y la cápsula que se abre por una tapa. Es una familia adaptada al calor extremo gracias a la fotosíntesis C4, y eso se nota tanto en la verdolaga, que domina el huerto en agosto, como en la flor de seda, que florece donde otras plantas se agostan.

En el huerto, la verdolaga se controla escardando antes de que semille, retirando los restos arrancados para que no vuelvan a enraizar y acolchando el suelo. En el jardín, la Portulaca grandiflora es de las mejores soluciones para jardineras y rocallas a pleno sol, siempre que se le dé lo que pide: mucha luz, suelo arenoso y muy poca agua.


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