Avocado, aguacate, palta, abacate, abocado, cura. Son la misma fruta, el fruto de Persea americana, y la cantidad de nombres que arrastra no es una curiosidad menor: es el rastro de por dónde ha viajado la planta y de quién la nombró en cada sitio. Si has llegado aquí porque en un menú, una receta o una etiqueta viste avocado y no sabías si era otra cosa, la respuesta es no: es el aguacate de toda la vida, dicho en inglés.

Este artículo va justo de eso, de los nombres y de los líos que provocan, porque unos cuantos de esos líos siguen vivos en fruterías, traducciones y cartas de restaurante. Del fruto y de cómo elegirlo se habla en el aguacate: variedades y punto de maduración, y del árbol y su cultivo en el aguacatero y dónde se cultiva en España.

Aguacate abierto por la mitad con el hueso

Aguacate, la palabra que viene del náhuatl

El nombre original que llegó al español es el mexicano. En náhuatl, la lengua de los mexicas, la fruta se llamaba āhuacatl, y de ahí salió aguacate en boca de los españoles del siglo XVI. Del mismo tronco viene otra palabra que usamos sin pensar: āhuacamōlli, literalmente la salsa (mōlli) de aguacate, que nos dio guacamole.

Sobre āhuacatl circula además una anécdota repetidísima: que la palabra significaba también testículo. Conviene tomarla con pinzas. Varios especialistas en náhuatl han señalado que esa acepción no está tan clara como se cuenta y que buena parte de la difusión del dato viene de repetirla unos a otros, no de las fuentes. Es un ejemplo perfecto de cómo funciona internet con las etimologías, y por eso lo dejamos aquí como lo que es: una versión muy extendida y discutida, no un hecho.

Aguacate es hoy el nombre normal en España, México, Centroamérica, buena parte de Colombia y Venezuela, República Dominicana y Cuba. Es también la forma que recoge el diccionario académico y la que verás en el etiquetado español.

Palta, la palabra que viene del quechua

En el cono sur la fruta no es aguacate, es palta: en Chile, Perú, Argentina, Uruguay y Bolivia nadie pide un aguacate. La palabra viene del quechua y se asocia a los paltas, un pueblo del sur del actual Ecuador de cuya zona habría tomado el nombre la fruta al llegar al ámbito andino.

Es el mejor ejemplo de lo que pasa con una planta que ya se cultivaba en América antes de la llegada de los europeos: no hubo un nombre que se impusiera desde fuera, sino dos nombres indígenas, uno mesoamericano y otro andino, que se repartieron el continente y siguen repartiéndoselo cinco siglos después. Y como ambos llegaron al español, los dos son igual de correctos. Un chileno que diga palta y un mexicano que diga aguacate están hablando el mismo idioma.

Hay más nombres locales. En zonas de Colombia y Venezuela se ha usado cura o curo, y en algunas islas y comarcas aparecen formas propias para las variedades criollas. Son regionalismos vivos que no han salido de su territorio.

Abacate: el nombre portugués

Abacate es sencillamente cómo se dice aguacate en portugués, tanto en Portugal como en Brasil, y es una adaptación del español aguacate. Que aparezca escrito en textos en español es casi siempre señal de una traducción apresurada desde el portugués, de una web que copia contenido brasileño o de un traductor automático que no ha terminado el trabajo.

Lo mismo ocurre con abocado, que no es una palabra española para esta fruta. En español, abocado es otra cosa: se dice de un vino que resulta suave y algo dulce, y también significa destinado o expuesto a algo (abocado al fracaso). Cuando lo veas usado como fruta, lo que hay detrás es una deformación de avocado.

Avocado: un malentendido con abogados

La historia del nombre inglés es la más divertida de todas. Cuando la palabra española aguacate pasó al inglés, los hablantes la reinterpretaron por parecido con otra palabra que ya conocían del español antiguo, avocado, que era una forma de abogado. Es lo que los lingüistas llaman etimología popular: el oído acomoda una palabra extraña a otra familiar, aunque no tengan nada que ver. Así quedó fijado el inglés avocado, que no tiene relación alguna con la abogacía salvo ese cruce fortuito.

El eco del malentendido se ve mejor en francés, donde la coincidencia es total: avocat significa a la vez abogado y aguacate, y es la misma palabra escrita igual. En inglés existió además otro nombre popular, alligator pear, pera de caimán, por la piel rugosa y verde oscura y la forma del fruto. Ha caído en desuso, pero todavía asoma en libros antiguos de cocina.

En español, avocado es un anglicismo innecesario: tenemos aguacate y palta, que además llevan aquí cuatrocientos años. Su presencia en cartas de restaurante y en redes sociales se explica por la moda del avocado toast y por el peso del inglés en la cocina de tendencia, no porque falte palabra.

El nombre científico y de dónde sale

El binomio es Persea americana, y se escribe siempre así: género con mayúscula, epíteto en minúscula, todo en cursiva. Verás mucho por ahí escrito "Persea Americana", con la segunda palabra en mayúscula, que es un error de escritura bastante delator de contenido copiado. El género Persea pertenece a las lauráceas, la familia del laurel, y es un nombre tomado del vocabulario botánico griego antiguo, donde designaba a un árbol distinto del que ahora llamamos así.

Dentro de la especie se reconocen tres grupos de origen, llamados razas (mexicana, guatemalteca y antillana), y de sus cruces salen las variedades comerciales: Hass, Fuerte, Bacon, Reed. Esos son nombres de variedad, no de fruta distinta, aunque en la frutería a veces se presenten como si fueran especies diferentes.

Con qué se confunde

Hay dos confusiones frecuentes que conviene deshacer. La primera es creer que aguacate, palta y avocado son frutas distintas, algo que pasa a menudo con los menús traducidos y con las recetas importadas: son la misma. La segunda es tomar por aguacate a otras plantas que llevan nombres parecidos en algún país, como sucede con varios árboles tropicales de la misma familia que reciben el nombre de aguacatillo y dan frutos pequeños que no se comen igual.

Y una advertencia que ningún diccionario da pero que importa más que todo lo anterior: se llame como se llame, el hueso, la piel y las hojas son tóxicos para perros, gatos, aves, conejos, caballos y rumiantes, por un compuesto llamado persina. Ante una ingestión, al veterinario o al Instituto Nacional de Toxicología.

Una última cosa sobre lo que se lee por ahí

Muchas páginas que hablan de esta fruta lo hacen en clave de remedio. Aquí no vas a encontrar eso: no existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no un artículo de internet. El aguacate es un alimento graso, cremoso y agradable, y describir lo que es resulta bastante más útil que prometer lo que no puede hacer.

En resumen

Aguacate viene del náhuatl āhuacatl y es el nombre de México, Centroamérica, el Caribe hispano y España. Palta viene del quechua y es el del cono sur. Abacate es portugués, avocado es inglés y llegó a serlo por un cruce con la vieja palabra española para abogado, y abocado es una deformación de esa forma inglesa que en español significa otra cosa.

Detrás de esos seis nombres hay una sola especie, Persea americana, con sus tres razas y sus variedades comerciales. Saberlo evita el malentendido más común de la frutería y también el de las recetas traducidas: cuando leas avocado, palta o abacate, coge un aguacate.


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