Es muy probable que hayas tenido una alstroemeria en casa sin saber cómo se llamaba. Es esa flor de ramo, con seis pétalos moteados y rayados, que viene en tallos con varias flores agrupadas arriba y que sigue viva en el jarrón cuando las demás ya se han caído. En las floristerías se la conoce como astromelia, lirio de los incas o azucena peruana, y es una de las flores de corte más vendidas del mundo precisamente por eso, porque dura.
Un aviso antes de seguir, porque es lo único de este artículo que puede afectarte de verdad: la savia de la alstroemeria produce dermatitis de contacto. Es un problema bien conocido entre floristas y en los invernaderos de flor cortada, donde manipular cientos de tallos al día acaba causando eccema en las yemas de los dedos. Para un ramo suelto no es un drama, pero si vas a pelar y recortar mucha planta, ponte guantes. Y por si has llegado buscando otra cosa: el texto que ocupaba antes esta página recomendaba infusiones de sus rizomas y polvo de sus hojas sobre heridas. Eso se ha retirado entero y más abajo se explica por qué.
Alstroemeria en el jardín. Las flores salen en umbela en lo alto del tallo y van abriendo por tandas, que es justamente lo que alarga el ramo.
Qué planta es
La alstroemeria es un género entero, Alstroemeria, con especies repartidas por Sudamérica, sobre todo por Chile y Brasil. Da nombre a su propia familia, las Alstroemeriaceae. El nombre viene del barón Clas Alströmer, un naturalista sueco que recogió semillas en sus viajes y se las hizo llegar a Linneo, que bautizó así el género.
Conviene deshacer una confusión de partida: no es un lirio ni una azucena. Los lirios verdaderos son del género Lilium y las azucenas también. La alstroemeria solo se parece a ellos en que la flor tiene seis tépalos. Esa diferencia importa por una razón práctica: los Lilium son gravemente tóxicos para los gatos, hasta el punto de provocar fallo renal agudo con muy poca cantidad, y la alstroemeria no pertenece a ese género. Aun así, ningún ramo debería quedar al alcance de un gato que mordisquea plantas, y el agua del jarrón tampoco.
Casi todo lo que se vende hoy son híbridos de jardín y de invernadero, obtenidos a partir de varias especies y seleccionados durante décadas en Holanda para conseguir tallos largos, colores nuevos y duración en jarrón. Por eso el color de una alstroemeria de floristería no te dice nada de su especie de origen.
La hoja del revés
Este es el detalle que permite identificarla con los ojos cerrados. Las hojas de la alstroemeria son resupinadas: nacen normales y luego el peciolo gira sobre sí mismo unos 180 grados, de modo que lo que queda mirando al cielo es el envés de la hoja. Si coges un tallo y miras una hoja de cerca, verás que la cara superior tiene el aspecto mate y algo más pálido de un envés. Es una rareza poco frecuente en el reino vegetal y no la comparte con ninguna planta con la que se la pueda confundir.
Rizomas, no bulbos
Otra confusión habitual. La alstroemeria no tiene bulbo. Lo que tiene es un rizoma carnoso con raíces tuberosas, del que salen los tallos cada temporada. Eso cambia dos cosas.
La primera, cómo se multiplica: no se separan hijuelos como en un bulbo, sino que se divide la mata en otoño o a la salida del invierno, con cuidado, porque los rizomas son frágiles y se rompen con facilidad. Las divisiones tardan un tiempo en arrancar y el primer año suelen florecer poco.
La segunda, cómo se comporta en el jardín: una mata establecida se va extendiendo por debajo, y algunas especies y variedades lo hacen con bastante entusiasmo en climas suaves, hasta el punto de colonizar el macizo y ser difíciles de erradicar del todo porque cualquier fragmento de rizoma que quede rebrota. Si tienes un jardín pequeño y un clima amable, tenlo en cuenta antes de plantarla suelta en el borde. En maceta grande se controla bien.
Por qué dura tanto en el jarrón
Porque el tallo lleva arriba una umbela con varias flores en distinto estado de desarrollo, y van abriendo por turnos. Cuando se marchita la primera ya hay dos abriendo detrás. A eso se suma que los tépalos son firmes y aguantan la manipulación.
Para sacarle partido:
- Compra o corta los tallos con las flores todavía en botón coloreado, no completamente abiertas.
- Recorta la base del tallo en diagonal antes de meterlo en el agua, y repite el corte cada pocos días.
- Quita todas las hojas que vayan a quedar sumergidas. Son las que pudren el agua.
- Cambia el agua a menudo y mantén el jarrón lejos del sol directo y de la frutera, porque el etileno que desprende la fruta madura acelera el marchitado.
- Ve retirando las flores pasadas de la umbela para que las de detrás se vean.
Con eso, una alstroemeria decente aguanta en jarrón bastante más que la mayoría de las flores de corte, del orden de una a dos semanas según la variedad y la temperatura de la habitación.
Cultivo en España
Se planta el rizoma en otoño o a finales de invierno, tumbado y cubierto con unos centímetros de tierra. Quiere suelo suelto, fresco y con materia orgánica, y sobre todo bien drenado: el encharcamiento le pudre el rizoma y es la causa más frecuente de que una mata desaparezca.
De luz, pleno sol en el norte y en zonas frescas, y media sombra en el sur y en el interior cálido, donde el sol de las tardes de julio le quema las flores y acorta mucho la floración. Es una planta de clima templado: sufre con el calor extremo y con la sequía prolongada, y agradece un acolchado que mantenga el suelo fresco en verano.
Del frío se defiende mejor de lo que parece, porque la parte aérea se seca y el rizoma resiste bajo tierra, pero en zonas de heladas fuertes conviene cubrir con acolchado grueso o cultivarla en maceta y resguardarla. En maceta necesita profundidad, porque el rizoma va hacia abajo.
Un truco de cultivo que viene del invernadero: los tallos de alstroemeria no se cortan, se arrancan. Se sujeta el tallo por la base y se tira con un golpe seco hacia arriba, girando un poco, y sale entero del rizoma. Así se estimula la brotación de tallos nuevos y la mata sigue produciendo, mientras que cortando a media altura quedan tocones que no vuelven a dar nada.
Nada de infusiones ni de cataplasmas
El texto original de esta página atribuía a la alstroemeria propiedades analgésicas, diuréticas, antiinflamatorias y expectorantes, y daba instrucciones para preparar infusiones con el rizoma y aplicar polvo de las hojas sobre heridas y quemaduras. Nada de eso tiene respaldo y se ha retirado por completo.
Conviene además ponerlo en contexto: las declaraciones de propiedades saludables sobre alimentos solo son legales en la Unión Europea si están autorizadas conforme al Reglamento (CE) 1924/2006, y las concede la Comisión Europea tras evaluación científica. Con una flor de corte ni siquiera llegamos a esa discusión, porque no es un alimento. Es una planta ornamental cuya savia irrita la piel. No se come, no se infusiona y no se pone sobre una herida. Ante una quemadura o un corte, un centro de salud; ante una ingestión accidental, el médico o el Instituto Nacional de Toxicología, y si es un animal, el veterinario.
En resumen
La alstroemeria es una planta rizomatosa sudamericana que se ha convertido en una de las grandes flores de corte del mundo por una razón sencilla: cada tallo lleva un ramillete de flores que abren escalonadamente y aguanta en el jarrón mucho más que sus competidoras. En el jardín es agradecida, quiere suelo fresco y drenado, media sombra donde aprieta el calor, y se extiende por rizoma, así que conviene darle un sitio donde pueda hacerlo o meterla en maceta.
Y dos cosas para recordar. Sus hojas están giradas del revés, cosa que no hace casi ninguna otra planta y que sirve para identificarla. Y su savia produce dermatitis de contacto con la exposición repetida, así que si manejas muchos tallos, guantes. Todo lo demás que se le ha atribuido por internet, empezando por los usos medicinales de sus rizomas, no se sostiene.