El jazmín de Madagascar, Stephanotis floribunda, es una trepadora leñosa de hoja perenne originaria de Madagascar, de la familia Apocynaceae. No tiene relación botánica con los jazmines verdaderos del género Jasminum: el nombre popular viene del perfume, que es intenso, dulce y muy penetrante, sobre todo al atardecer. Sus flores son blancas, cerosas, en forma de tubo abierto en cinco lóbulos, y salen en pequeños ramilletes en las axilas de las hojas desde la primavera hasta el otoño.
La planta es tan reconocible por la flor como por la hoja: opuestas, ovales, gruesas, coriáceas y de un verde oscuro muy brillante, en tallos volubles que se enroscan sobre cualquier soporte. En interior se cultiva casi siempre guiada sobre un arco o un aro de alambre clavado en la maceta, que es la presentación con la que se vende. Es una planta longeva y capaz de cubrir un buen tramo de pérgola en climas suaves, pero exigente: sin luz suficiente y sin un descanso invernal fresco, se queda en follaje y no da una sola flor.
Luz
Mucha luz, fuera del sol directo. La posición correcta es junto a una ventana muy clara, con el sol filtrado por un visillo, o donde reciba el sol suave de la mañana. El sol de mediodía a través del cristal quema las hojas, y una posición interior sombreada garantiza una planta verde y sin flores.
La falta de luz es, con diferencia, la primera causa de que un Stephanotis no florezca en casa. Antes de buscar explicaciones más complicadas, comprueba cuánta luz recibe realmente: en un salón español medio, un metro de distancia extra hacia el interior significa mucha menos luz de la que parece a simple vista.
El descanso invernal, la clave de la floración
Este es el punto que casi nadie aplica y el que separa a las plantas que florecen de las que no. El Stephanotis necesita un periodo de reposo en invierno con temperatura más baja que el resto del año y riego muy reducido, manteniendo el sustrato apenas húmedo. Un lugar luminoso y fresco, como una galería o un porche cerrado protegido de las heladas, cumple esa función.
Si pasa el invierno en un salón caldeado y con el riego habitual, la planta sigue vegetando sin parar y en primavera no forma botones florales. En cambio, tras un reposo fresco, en cuanto suben las temperaturas y se reanuda el riego arranca con fuerza y florece. En marzo se vuelve al riego normal y se empieza a abonar.
No la muevas cuando tenga botones
Otra particularidad importante: durante la formación de los botones y la floración, el Stephanotis es muy sensible a los cambios de posición y de orientación. Girar la maceta o cambiarla de sitio en ese momento provoca a menudo la caída de los botones antes de abrirse. Elige el sitio antes de que empiece a formar flor y no lo toques hasta que termine.
Lo mismo vale para los cambios bruscos de temperatura, las corrientes de aire frío y los golpes de calor seco. La caída de botones sin abrir casi siempre tiene una de esas cuatro causas: traslado, corriente, cambio de temperatura o cepellón que se ha llegado a secar del todo.
Riego y sustrato
La ficha pide riegos frecuentes, y es exacta para el periodo de crecimiento y floración. De primavera a otoño se riega manteniendo el sustrato fresco, sin dejar que se seque más allá de la superficie, pero siempre con drenaje libre y sin agua estancada en el plato. En invierno, durante el reposo, se reduce de forma drástica.
El sustrato tiene que ser rico en humus y con buen drenaje: una mezcla de sustrato universal de calidad con mantillo y una parte de perlita o arena gruesa. Es una planta que agradece un suelo nutritivo, a diferencia de tantas otras de interior que prefieren mezclas pobres y minerales.
Agradece la humedad ambiental. En verano y con calefacción en invierno, el aire seco favorece la araña roja y el pardeado de los bordes. Se puede pulverizar el follaje, pero nunca las flores abiertas, que se manchan.
Temperatura
Temperatura alta durante el crecimiento, la de un interior normal o más. No resiste el frío intenso ni las heladas. En la mayor parte de España es planta de interior, de galería o de invernadero frío; en el litoral mediterráneo cálido y en las islas puede cultivarse al aire libre, en pared protegida y a media sombra, donde alcanza tamaños que en maceta no llega a ver.
Guiado y poda
Los tallos son volubles y se enroscan solos, así que basta con darles un soporte y reconducir las guías nuevas. El aro de alambre de las plantas de vivero se queda pequeño enseguida; se puede sustituir por un enrejado, una caña en espiral o guiarla sobre un hilo tenso hacia arriba.
Se poda al final del invierno, antes del arranque, aclarando los tallos débiles y enredados y recortando los que se han alargado en exceso. La poda de primavera no debe ser drástica en una planta que va a florecer ese año. Durante la temporada se pinzan las guías que se descontrolan y se retiran las flores marchitas.
Abonado
Se abona cada dos semanas desde el inicio del crecimiento hasta el final de la floración, con un fertilizante líquido para plantas de flor, rico en potasio. Un abono demasiado nitrogenado da una planta frondosa y sin flor, que es un resultado bastante frecuente en quien fertiliza con producto para plantas verdes. En invierno no se abona.
Multiplicación
Se multiplica por esquejes de tallo semileñoso tomados a finales de primavera o en verano, con dos o tres nudos y las hojas inferiores eliminadas. Enraízan despacio y necesitan condiciones constantes: sustrato ligero y húmedo, ambiente cerrado bajo una bolsa o campana, y calor de fondo si es posible. No es una planta fácil de reproducir en casa, y conviene poner varios esquejes contando con que no todos prendan.
Al cortar los tallos sueltan un látex blanco. Conviene dejar escurrir el corte unos minutos antes de plantar el esqueje, y usar tijera limpia y afilada.
Plagas y problemas frecuentes
La cochinilla algodonosa es la plaga más habitual, y se refugia en las axilas de las hojas y en los tallos enroscados del soporte, donde es difícil de ver. La cochinilla parda forma escudos en la madera vieja, y la araña roja aparece con aire seco. Revisar el interior del aro y el envés de las hojas es imprescindible, porque en esta planta las plagas se detectan tarde.
De los problemas de cultivo, el más consultado es la ausencia de flor, que responde a falta de luz, ausencia de reposo invernal o exceso de nitrógeno. Le sigue la caída de botones, ya explicada. Las hojas amarillas con sustrato mojado son exceso de riego, y las hojas amarillentas de forma general en aguas duras suelen ser clorosis por exceso de cal, que se corrige con agua descalcificada y un quelato de hierro.
Precaución
La savia lechosa de Stephanotis floribunda, como la de otras plantas de la familia Apocynaceae, puede irritar la piel y los ojos, y ninguna parte de la planta debe ingerirse. Conviene manipularla con cuidado al podar, lavarse las manos después y mantenerla fuera del alcance de niños pequeños y de mascotas que mordisquean el follaje.
En resumen
El jazmín de Madagascar es una trepadora de flores blancas muy perfumadas que exige tres cosas para florecer: mucha luz indirecta, un descanso invernal fresco con riego mínimo, y abono rico en potasio durante la temporada. Con calor constante todo el año y fertilizante nitrogenado se obtiene una planta verde y vigorosa que nunca da flor.
El resto del cultivo es sencillo: sustrato rico y bien drenado, riegos frecuentes de primavera a otoño, poda ligera al final del invierno y un soporte por el que enroscarse. Elige bien el sitio antes de que aparezcan los botones y no la muevas mientras dure la floración, porque los cambios de posición son el motivo más común de que los botones caigan sin llegar a abrirse.